viernes, 29 de junio de 2007

Giraldilla

Desde la torre del Castillo de la Real Fuerza, Isabel oteaba el horizonte dia y noche, esperando el regreso a la Habana de su marido, el conquistador español Hernando de Soto.

Cuando le informaron de la muerte de su amado esposo, Isabel cayó quebrada por el dolor y murió poco después.

En lo alto de la torre se hiergue hoy una estatua en su honor, conocida como la Giraldilla, que es símbolo de la ciudad y que sirve de logotipo al ron Habana Club, muy apto para mitigar las penas y evitar los trágicos desenlaces, como el de Isabel
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miércoles, 27 de junio de 2007

Cenando en lo de Antonella



Una noche fuimos a Piombino, a cenar en casa de Antonella, recientemente enviudada. Alli nos juntamos con varios amigos aparte de nuestros anfitriones, Amaya y Gian Franco. Habia una cantante de opera, un director de teatro palestino, otro que criaba conejos albinos, otro que se dedicaba a pintar tiovivos, … Ninguno tenia un trabajo "normal". No habia ningun funcionario, ni albañiles, ni dentistas. Serán asi todos los italianos? Adolfo nos amenizó el viaje con un megáfono que se habia comprado nada mas llegar a la Toscana. Tenia la posibilidad de grabar frases divertidas, que luego repetía sin descanso.

lunes, 25 de junio de 2007

Capoeira

Dos acróbatas rivalizando al ritmo del berimbau, el atabuque y el pandero. La vibración de la cuerda de acero de los arcos musicales y el coro truculento y profano.
Un autentico ballet envuelto en una atmósfera trágica y asesina. Bajo el aspecto de danza uno de los mas terribles métodos de combate.

Esto es la capoeira, lucha desarrollada en secreto por los esclavos que preparaban sublevaciones, camuflada bajo una apariencia musical

viernes, 22 de junio de 2007

Vacaciones, oiga

Bueno, amigos, ahora les tengo que dejar. Me voy de vacaciones unos dias, pero no por eso dejaré de poner algun post de vez en cuando, podeis estar tranquilos, aunque lo haré con menos frecuencia

Qué a donde voy? Como voy a saberlo? Quien sabe donde puede acabar el aventurero cuando echa a andar. Iré alli adonde me lleven mis pasos. Ligero de equipaje, casi desnudo como los hijos de la mar, con la mirada atenta a cuanto suceda a mi alrededor
Solo una cosa puedo asegurarles, amigos mios, y empeño en ello mi palabra: que jamas me meteré en el agua sin que hayan transcurrido un par de horas desde la ultima comida, para hacer una correcta digestión, tal y como me enseñaron mis mayores.

VARIAS LECCIONES QUE PUEDEN SER DE UTILIDAD AL AVENTURERO QUE VISITA ESTAMBUL

Aquella mañana estabamos tomando un te tranquilamente en una terraza junto a la mezquita de la sultana madre, Yemii cami, cuando se acercó un joven limpiabotas a ofertar sus servicios.

Como quiera que yo era el unico que tenia zapatos (el aventurero no tiene porque renunciar a la elegancia) se dirigió a mi. No es que el resto del grupo fuera descalzo, entiendanme, pero llevaban playeras o sandalias, mas acordes con el clima pero menos distinguidos.

El caso es que yo rechacé con firmeza sus servicios (el aventurero no debe fomentar el servilismo de los desfavorecidos). Sin embargo mi aplomo cedió cuando el limpiabotas me hizo saber que no esperaba contraprestación alguna y que me iba a dejar los zapatos mas limpios que la patena totalmente gratis (el aventurero no tiene porque rehusar un favor, maxime desconociendo los usos del pais, que podrian entender la negativa como una descortesía).

Una vez acabada la faena, el chaval me comenta que no recordaba si me había explicado que, si bien la mano de obra era gentileza de la casa, el betún, el abrillantador y el desgaste de trapo suponian unos gastos de 500.000 liras turcas que debia abonarle con prontitud.

Yo sin dudar, le entregué la cantidad solicitada (el aventurero no debe infringir penalidades adicionales a quien le atiende solícito), tras asegurarme de que la daga que yacía en el fondo de su caja de herramientas brillaba mas que mis zapatos (el aventurero no tiene porque correr riesgos innecesarios)

En resumen, el aventurero siempre debe llevar unos millones de liras en el bolsillo para atender imprevistos

jueves, 21 de junio de 2007

Villa y Zapata

Emiliano Zapata y pancho Villa solo coincidieron cara a cara durante unos dias, a finales de 1914, cuando sus ejercitos tomaron la ciudad de Mejico. Zapata y sus campesinos indígenas desde el sur y Villa con sus dorados desde el norte.Los revolucionarios entran al Palacio Nacional. Villa ofrece a Zapata el sillon presidencial, pero Zapata lo rechaza y entonces Pancho Villa se sienta en el dorado sillón que fue trono de Porfirio Díaz, por ver qué se siente.

- Y por esto nos matamos unos a otros.


A su lado, Zapata contesta con murmullos las preguntas de los periodistas, timidamente, con el sombrero charro sobre las piernas.

—Este rancho está muy grande para nosotros.

Los generales revolucionarios han triunfado, pero no saben qué hacer con la victoria. El poder es asunto de doctores, amenazante misterio que sólo pueden descifrar los ilustrados, los que duermen en almohadas blanditas.
Cuando cae la noche, Zapata se marcha a un hotelucho, a un paso del ferrocarril que conduce a su tierra, y Villa a su tren militar. Al cabo de unos días, se despiden de la ciudad de México y, ajenos a la gloria del triunfo, regresan cada uno a las tierras donde saben andar sin perderse.

miércoles, 20 de junio de 2007

aljibe de el-Jadida

Bajo la fortaleza portuguesa de el-jadida se esconde un amplio aljibe, construido en 1514, a base de adoquines unidos con plomo, para evitar que se filtre el agua.

Orson Welles, que rodó en esta cisterna varias secuencias de su Otelo, quedó cautivado por la luz natural que penetra por la gran lumbrera central.

Quien sabe que secretos se esconden bajo el agua, custodiados por la atenta mirada de este gigantesco ojo de cíclope.

martes, 19 de junio de 2007

basílica de San Marcos


Dos mercaderes venecianos, Buono di Malamocco y Rustico di Torcello, se habían empeñado en robar el cuerpo de san Marcos ¿a santo de qué? pues ni idea, porque encima en aquella época estaba en Alejandría, pero el caso es que les dio por ahí.
Así que viajaron a Egipto, sobornaron a los monjes de Alejandría que custodiaban las reliquias y huyeron, camuflando los restos mortales del evangelista bajo trozos de carne de cerdo, para que los musulmanes no pudieran descubrirlos.
Así fue como en el año 828, el cuerpo de San Marcos llegó a Venecia y fue nombrado patrón de la Serenísima.
Fue depositado en una cripta, y sobre ella se erigió la lujosa basílica de san Marcos, de estilo claramente bizantino.
Precisamente de Constantinopla proceden también los cuatro caballos que se pueden contemplar en la fachada, aunque su origen es mucho más antiguo. Fueron saqueados por la flota veneciana que se dirigía a la conquista de los Santos Lugares, durante la cuarta cruzada. Los venecianos cambiaron su rumbo y, en lugar de ocupar Jerusalén, se abalanzaron sobre Constantinopla. Arrasaron la ciudad y expoliaron infinidad de tesoros, entre otros esta cuadriga. Mas tarde, Napoleón se la llevó a Paris y a lo mejor la colocó sobre el arco del triunfo, antes de que Venecia los recuperara. En fin, que mucho cabalgaron estos caballos.

lunes, 18 de junio de 2007

Merda d'artista

Hoy queria comentar una de las noticias mas sabrosas de estos ultimos días. A lo mejor la habeis leido.
El asunto comenzó en 1961, con una exposición en Milán en la que Piero Manzoni y Agostino Bonalumi, artistas conceptuales, participaron con escaso éxito. Al acabar la exposición y tras intentar infructosamente vender su obra a un coleccionista, Manzoni exclamó: “Estos imbéciles de burgueses milaneses sólo quieren mierda. Y yo estoy dispuesto a dársela.”
Envasó sus excrementos en latas y las etiquetó como 'Mierda de artista'.

En total, Manzoni preparó noventa latas con 30 gramos de heces y las puso a la venta a precio de oro. Total, no tenía nada que perder. Manzini, que murió poco después de su ocurrencia con sólo 30 años, no llegó a conocer el alcance del éxito de sus latas, que fueron a parar a colecciones particulares y museos, como la galería Tate Modern de Londres, y por las que se han llegado a pagar 124.000 de euros. La gente se pegaba por conseguir una de estas latas, ícono del arte como provocación del nivel del urinario de Duchamp.
No se sabe si por su escatológico contenido o por no deteriorar tan valiosa obra de arte, el caso es que nadie ha abierto ninguna de las latas.
Pues bien, ahora parece que todo fue un gran fraude de Manzini, según declaró el otro día en el Corriere della Sera su amigo y compañero de fatigas artísticas, Agostino Bonalumi: Las latas contienen sólo yeso, no tienen mierda!
Jajajaja, que broma tan depurada! el bueno de Manzini se descojonará en el mas allá de todos esos millonarios snobs, que pensaban que habían adquirido una lata con mierda y resulta que en realidad solo han comprado un trozo de yeso!!

domingo, 17 de junio de 2007

Desayuno

El aventurero dijo “que bien, mañana desayuno continental
La aventurera entendió “
que bien, mañana desayuno contigo
Y todos tan contentos

sábado, 16 de junio de 2007

bloomsday

Abandono de momento la miniserie de Salvador de Bahía que he venido publicando estos días, para volver a mi habitual metodología narrativa del totum revolutum. Ya retomaremos mas adelante algún que otro motivo bahiano.

Y es que hoy es 16 de junio, el bloomsday, el día en el que se desarrolla todo el
Ulises de James Joyce, obra clave en la literatura del siglo XX. El día en el que James Joyce conoció a su esposa, Nora. Y el día en que miles de entusiastas de la novela se disfrazan con trajes de época y se lanzan a las calles de Dublín y desplazándose en bicicleta, recorren el itinerario que realizó Leopold Bloom, el protagonista de Ulises, por las calles de la capital irlandesa un día como hoy de 1904.


"¿Pero donde empieza la novela?" Se preguntarán ustedes al unísono. Pues bien la novela empieza en la
Torre Martello que reproduzco en torpe boceto, situada en un promontorio junto al mar en Sandycove, cerca de Dublín, donde pasamos una soleada tarde esta primavera.


La costa irlandesa está salpicada de estas pequeñas torres defensivas destinadas a frenar hipotéticas invasiones napoleónicas, que nunca llegaron. La idea y el nombre provenían de una torre similar, ubicada en la Punta Martella, en Córcega.


En 1904, una de estas torres, fue ocupada por Oliver St. John Gogarty, quien invitó a Joyce a instalarse con él. La convivencia no debió ser muy buena: según se cuenta, acabó abruptamente cuando Gogarty disparó con su revolver por encima de la cabeza de Joyce, quien volvió caminando en plena noche a Dublín.


Para conmemorar la fecha, los karis nos han invitado a un almuerzo a base de órganos aves de corral, sopa de intestinos, mollejas con savor a nuez, corazón relleno, lonchas de hígado y riñones fritos al jerez, emulando a Bloom.

viernes, 15 de junio de 2007

Se a arte faz parte da sua vida





En el periódico anunciaban la inauguración de una exposición titulada euskadi ta askatasuna, y allí que nos fuimos Fátima y yo.

El artista era un brasileño llamado San Pablo (sao Paulo), aunque desconocemos los motivos que le han valido la canonización, y su obra consistía en una especie de mosaicos formando lauburus y símbolos solares.

En la imagen aparece con un anciano vestido de blanco impoluto que se acercó a saludarle. Se trata del dueño de la taberna da lua, del Pelourinho, un hombre de gran prestigio en el mundo del candomblé.

amica veritas, sed magis amicus plauto

Hace ya algunos años, paseaba yo por la calle Tarnok de Budapest, con la mirada atenta del viajero, cuando me sobrevino un estremecimiento que en un principio confundí con un retortijón intestinal. Sin embargo, cuando profundicé un poco más en el autodiagnóstico, entendí que en realidad lo que me sobrecogía era la contemplación de tanta belleza, una especia de mal de Sthendal en versión austrohúngara.



En aquel momento pensé que sería muy egoísta reservarme esa experiencia y decidí compartirla con aquellos a los que el destino no les habia deparado la oportunidad de visitar esa ciudad. Pero tambien con los que habían pasado por allí y no habían experimentado esa fruición contemplativa, como vaca sin cencerro, acaso porque la naturaleza les había negado esa sensibilidad exquisita con la que a mi me había dotado tan generosamente.



Llevado por este altruista impulso, me agencié un cuaderno y un rotulador Edding y empecé a esbozar dibujos como un poseso, en el afán de reflejar cuanto encontraba en mi camino y de plasmar mis impresiones de una manera mas o menos perdurable. Así nació el primer ejemplar de los cuadernos de viaje que componen esta colección. A partir de entonces -a la manera de los viajeros clásicos como Delacroix o Víctor Hugo- siempre que me dispongo a emprender un nuevo viaje, reservo en mi maleta un sitio para el cuaderno, entre los gayumbos y el neceser.



Debido a la desmesura de alguna de las opiniones vertidas en estas crónicas, la cautela aconsejaba ocultar mi identidad. Para evitar ser objeto de persecución política, decidí ampararme en el anonimato, inventando un alter ego al que llamé el aventurero. Aun así, mis detractores opinan que tal grandilocuencia no era sino una excusa que para poder hablar de mi mismo en tercera persona, como Julio Cesar o el Papa.



Nadie espere encontrar en estas páginas una guía de viaje, ni un exhaustivo glosario de monumentos. Ni una descripción fiel de los lugares visitados, ni una reflexión sensata sobre los usos y costumbres. Tan solo un inconexo puñado de dibujos, acompañados por el relato de anécdotas carentes de interés y algunos datos totalmente prescindibles e inexactos. Esa es otra: Ni siquiera puedo garantizar la fiabilidad de los textos. A menudo son cosas que he oído o leído aquí y allá, cuando no son directamente inventadas, fruto de una trasnochada imaginación, como muy bien han señalado algunos de mis detractores.



En la última secuencia de la película de Jonh Ford “El hombre que mató a Liberty Balance”, James Stewart le reprocha a un periodista la falta de rigor en algunas informaciones publicadas. El periodista se defiende: “Mira, James Stewart, en el oeste cuando la leyenda mola mas que la realidad imprimimos la leyenda”.



Con similar menosprecio a la verdad, yo, que solo pretendo evidenciar la paradoja del alma humana, escribo desde una ignorancia que haría avergonzarse, no ya a cualquier historiador aficionado, sino a cualquier persona de bien.



Vayan pues mis excusas para todos aquellos a quienes no correspondo con la veracidad que se merecen. En cualquier caso, espero que quienes recalen por estas páginas encuentren aquí motivo de solaz y esparcimiento, ya que otra cosa no pretendo.



Ahora, merced al avance de las nuevas tecnologías y para estupor de mis dichosos detractores, estos cuadernos pueden ser consultados en la red y quedan al alcance tanto de los curiosos como de los estudiosos de esta basta y vasta obra.

Colaboradores