miércoles, 22 de diciembre de 2010

ALJAFERIA


'¡Oh, palacio de la alegría! ¡Oh, sala de oro!
Gracias a vosotros logré el colmo de mi anhelo.
Y aunque no tuviera otra cosa mi reino,
Para mí sois cuanto pudiera ansiar'


La construcción de este palacio data del s.XI, durante el reinado del segundo monarca de la dinastía de los Banu Hud, Abú Yafar Ahmad ibn Sulayman (1046-1081).

Este monarca ostentó los títulos de 'Imad al-Dawla' (Pilar de la Dinastía) y 'al-Muqtadir bi-llah' (Poderoso gracias a Dios). Este último, obtenido tras la reconquista de Barbastro, le consolidó como paladín y defensor del Islam entre las taifas peninsulares.

De Yafar acabaría derivando el nombre de Alfajería, aunque entonces se le conocía como el palacio de la Alegría 'Qasr al-Surur'. Con el tiempo fue castillo medieval, palacio delos Reyes Católicos, cuartel, y sede de las Cortes de Aragón en nuestros días.

En la época de palacio taifal, el filósofo y poeta Avenpace estaba un día en la Aljafería recitándole a una esclava el poema "Arrástrase la fimbria de tu manto". El gobernador Ibn Tifilwuit escuchó la composición y exclamó entusiasmado "¡Juro por lo mas sagrado que no volverá Avenpace a su casa si no es andando sobre oro!". Figurose Avenpace que aquel exabrupto podía reportarle mas problemas que privilegios, asi que se colocó un par de monedas bajo las sandalias antes de marcharse a casa.

jueves, 16 de diciembre de 2010

ZÁRÁGÓZÁ!!


Aunque dejamos Venecia, pronto volveremos al Adriático, pues tengo que hablaros de Croacia. Pero antes quisiera contaros algunas cosas de Zaragoza, que he hecho un viajecito relampago por alli la semana pasada. En ZÁRÁGÓZÁ!! Pronuniese así, con acento en todas las sílabas.

La ciudad creció alrededor de la iglesia de la Pilarica, donde se apareció la Virgen. O mas bien apareció por alli, en carne y hueso, que vino en el año 40 a hacer una visita a San Pablo que estaba acampado a orillas del Ebro.

Mil setecientos años mas tarde volvió, esta vez de forma mas inmaterial, para obrar el Milagro de Calanda. La cosa fue asi: a Miguel Pellicer le habían amputado una pierna, tras ser aplastada por un carro de trigo. Cojo y mendicante por las calles de Zaragoza, Miguel se frotaba el muñon cada dia con el aceite de los candiles de la capilla de la Pilarica. Hasta que una noche la pierna le vuelve a crecer y milagrosamente amanece con ambas piernas en su sitio, por la intercesión de la Virgencita. Dio fe de todo ello el obispo Apaolaza.

Cada año por Semana santa, Leonardo Buñuel tocaba los tambores en Calanda, con unos palillos extraidos de la muleta de Miguel Pellicer. Su hijo, Luis Buñuel dio a conocer estos tambores por todo el mundo, al incluir el perturbador repique en la banda sónora de varias de sus películas.


domingo, 12 de diciembre de 2010

Ciao, Venezia



El aventurero debe ya abandonar la cónica imposible de la ciudad incierta. Incluso los grandes maestros de la palabra se quedan mudos al contemplar Venecia. "Nunca había visto nada que temiera describir", dijo Charles Dickens en una carta escrita en 1844. También el genio inglés hablaba en esta misiva de su desconcierto ante algo que "está más arriba, más allá, lejos del alcance de la imaginación de hombre alguno".

lunes, 29 de noviembre de 2010

la torre torcida


Caminábamos entre los canales, en silencio, absortos por tanta belleza, intentando retener aquel momento en la retina. Atesorando en la memoria el misterio de esa ciudad eterea, llamada a desvanecerse bajo las aguas como el azucarillo en una infusión de menta poleo. Un sueño que se hunde inexorablemente con cada tic-tac del reloj.

A lo lejos divisamos una iglesia románica, creo que la de san Barnaba, y su campanile visiblemente inclinado. El fugitivo, impresionado por la visión, no puede evitar romper el armonioso silencio “Ah, ¿Pero también está aquí la torre torcida de Pizza?”

lunes, 15 de noviembre de 2010

Lido

Habrá quien piense que el Lido es solo un centro de turismo playero, pero no somos nosotros. Para empezar recordemos que es la isla natal de la hermosa Irene Petris, la mas grande actriz italiana del siglo XXI, lo cual ya lo convierte en un santuario para el aventurero.

Y si investigamos un poco encontraremos muchas mas cosas de interés. No en vano aquí estaba el núcleo original de población, que se trasladó al interior de la laguna ante la presión de los hunos de Atila, fundando Venecia.


En el club de Golf que está en un extremo de la isla, en 1939 se reunieron a solas durante unas horas Hitler y Musolini, y mientras hacían unos hoyos, decidieron como repartirse Europa.

En el dibujo reconoceremos enseguida la iglesia de san Nicolo, cuyas campanas fueron las primeras en anunciar el triunfo de Lepanto. A su lado el aeropuerto Nicelli, donde llegaba el rey egipcio Farouk con su corte de 50 esposas y concubinas en fila india, que inspiró aquella escena inolvidable de Amarcord.

Muy cerca, un cementerio judio y otro ortodoxo, profusamente descrito por Goethe. Tambien hay otro cementerio hoy cubierto por el aeropuerto donde fueron enterrados muchos de los cruzados que murieron aquí durante la Retencion del Lido de 1212. Un gran ejército de 30.000 caballeros se había agrupado en el Lido, para partir a la conquista de Tierra Santa. Pero el Dux les retuvo aquí durante ocho meses sin permitirles salir de la isla, ni aprovisionarse de comida. Muchas de las mejores espadas de Europa murieron durante esta larga cuarentena. Otros se lo tomaron como un veraneo en la playa.


jueves, 11 de noviembre de 2010

mostra


Durante unos dias nos alojamos en el Lido, esa barra de arena que cierra la laguna veneciana, famosa por su larga playa. Esta isla estuvo muy de moda a principios del siglo XX, cuando la realeza europea frecuentaba su casino y sus lujosos hoteles, y los grandes artistas de la época venian hasta aquí a tomar las aguas.

Ahora recuerdo aquella escena de Muerte en Venecia, de Visconti, en la que Gustav Mahler languidecía en una hamaca del Hotel des Bains, mientras una gota del tinte de su pelo desteñido, se le deslizaba por la frente, como la vanidad diluida por una decrepitud inexorable.

Otro motivo por el que es muy conocido el Lido (y la verdadera razón de nuestra presencia) es porque, a principios de septiembre, se celebra allí el Festival de cine más antiguo del mundo, que cada año atrae a las más rutilantes estrellas del celuloide. Como muestra de la Mostra, adjunto un dibujo en el que el Fugitivo del amor y el Gran Dakari, dos de las estrellas menos rutilantes del celuloide, atraviesan la alfombra roja.

Yo seguía la escena con estupor desde el photocall. Vi como se acercaron hasta el director de la Mostra, un tal Müller, y consiguieron estrechar su mano. Pero el tal Müller era mas listo de lo que esperábamos, y se dio cuenta enseguida de la catadura de nuestros dos entertainments. Después de la película, en el backstage, se negó a servirles champán y solo su exquisita educación austrohúngara impidió que los echara a patadas.


domingo, 7 de noviembre de 2010

El primer gheto


Shylock, aquel prestamista judio de El Mercader de Venecia que exigía una libra de carne de su acreedor, es otro de los grandes personajes de Shakespeare
Quizas Shylock fue uno de aquellos 700 judíos que en 1516, fueron forzados a mudarse a la esquina noroeste de Venecia, que en aquella época era una zona remota de la ciudad donde se encontraban las fundiciones, que en lengua veneta se dice guetti, o algo asi.


La palabra Ghetto empezó a utilizarse para designar este barrio judio, en el distrito de Cannaregio, y pronto se generalizó y dio nombre a todas las juderías del mundo y por extensión a cualquier zona habitada por una comunidad separada.


El ghetto estaba totalmente rodeado por agua y tenía solo dos entradas que tenían grandes puertas que se cerraban a las noches y eran controladas por guardias cristianos. A los judíos se les permitía salir de Ghetto durante el día, pero debían llevar una insignia y un birrete para identificarse. Además, solamente se les permitía trabajar como comerciantes de telas, prestamistas o médicos.


La relativa tolerancia veneciana atrajo a numerosos judios que provenían de paises distintos y que hablaban distintos idiomas, lo que dotó al barrio de una rica singularidad cultural donde los nigromantes convivían con sefardíes falsamente renegados y seguidores de la Cábala.

Un siglo después, la comunidad dentro del ghetto había crecido a más de 5.000 habitantes, lo que obligó a que el área se expandiera verticalmente con edificios de altura impensable.

Actualmente, el Ghetto no ha perdido su identidad y conserva todas sus características originales, tiendas de productos kosher, librerías hebraicas, tiendas de objetos de culto y dos sinagogas donde los hijos de Abraham siguen reuniendose para celebrar sus ritos milenarios.


domingo, 31 de octubre de 2010

dia de muertitos


Pongo aqui un fragmento de la película "Viva Mejico" de Einsenstein, para conmemorar el dia de difuntos. El triunfo del hombre sobre la muerte mediante la burla. La ancestral tradición látina para compensar la ñoña festividad anglosajona. Por cierto, ñoña es la única palabra que se me ocurre que empiece con eñe, con el mérito añadido de trenerla repetida. En euskera me acuerdo de ñabardura, aunque no recuerdo el significado.

El aventurero padece un estado febril que empuja su pensamiento por una trayectoria errática.
Un virulento herpes ha colonizado su hirsuto rostro y amenaza con provocar una pandemia por toda la cornisa cantabrica. Su rostro lleno de repugnantes pústulas, ha merecido muchos reconocimientos en la noche de Halloween, entre zombis, vampiros y agentes de Bolsa.

Desde hace unos dias lleva en el bolsillo una moneda italiana de dos euros. La conserva porque la efigie de Dante le hace recordar las primeras lineas de la Divina Comedia: "En la mitad del trayecto de la vida me encontré en una senda oscura, pues había abandonado el camino recto".

jueves, 28 de octubre de 2010

Desdemona y el palazzo Contarini Fasan



Ya que hablabamos de moros y de Venecia, es obligado hacer una alusión a Otelo, el moro de Venecia.

Otelo, general chipriota al servicio de Venecia, conquista el amor de Desdémona, hija del senador veneciano Brabantio, y se casa con ella. Brabantio le acusa ante el Dux de haber hechizado y raptado a su hija. Pero Otelo explica que conquistó lealmente el corazón de Desdémona, relatándole sus gestas, y ésta confirma su relato.

Luego la cosa se va torciendo, por las instigaciones del infáme Iago, y no os voy a contar el final, porque supongo que ya lo conoceis, pero en cualquier caso, la cosa acaba mal, como casi todo lo que escribía Shakespeare.

El bardo universal basó su obra en la séptima novela de la tercera década de los Hecatómitos de Giovan Battista Giraldi Cintio, que a su vez recogió un episodio histórico, sobre él que existen diferntes versiones.

Lo que está generalmente admitido es que la infortunada Desdemona, esposa del celoso moro, pertenecía a la familia Contarini, y que habitaba el pequeño pero elegante palazzo Contarini Fasan, situado en la orillas del Gran canal, frente a la Salute.

lunes, 25 de octubre de 2010

Campo dei Mori



En campo dei Mori, sestiere de Cannaregio, junto a la casa donde vivió y murió Tintoretto, hay cuatro estatuas adosadas en una fachada, conocidas como “los moros”.

Al parecer estas esculturas representan a los tres hermanos Mastelli (Rioba, Afani y Sandi), miembros una acaudalada familia oriental de mercaderes que vivían en el Palazzo del Camello, al fondo del campo.

Los Mastelli eran originarios de Morea. Habían partido de allí por motivos un tanto oscuros y, al llegar a Venecia, habrían adoptado este apellido. Mastelli designa riqueza, arcas repletas de oro, y es que su fortuna debía ser proporcional a su codicia. Los Mastelli, especialmente Rioba, tenían fama de marrulleros en los negocios y engañosos en los tratos. Aun asi, Rioba se jactaba de lo contrario “Que el Señor me convierta en una piedra si lo que digo es falso”.

Sus chanchullos hallaron castigo cuando intentó estafar a una anciana viuda, que resultó ser Santa Magdalena. Rioba le había colado una mercancía defectuosa, cuando subitamente empezó a petrificarse. Sus hermanos intentaron ayudarle, pero al contacto quedaron tambien de piedra, por complicidad en la estafa y la blasfemia, supongo.

Y alli siguen los hermanos, petrificados en Campo dei Mori, y hay quien dice que por las noche aun se les oye gritar, aunque esto último no lo puedo garantizar.

Ahora bien, si los Mastelli eran tres y hay cuatro estatuas, la pregunta es inevitable ¿A quien representa, pues, la cuarta estatua, la que tiene una nariz postiza de hierro? ¿Acaso a Antonio, sirviente de los Mastelli?
Qué sé yo.


miércoles, 20 de octubre de 2010

Columnas de San Marco y San Teodoro



Las Columnas que cierran la plaza de san Marcos junto al palacio del Dux, forman parte de los múltiples tesoros traídos de Constantinopla, fruto del saqueo que protagonizaron los venecianos de la IV Cruzada.

Sobre la Columna Oeste está la estatua de San Teodoro, patrono de la ciudad hasta el advenimiento de los restos de San Marcos en 828 d.C. La Columna Este representa al propio San Marcos, y se encuentra coronada por un león alado de bronce, símbolo del evangelista. Se cree que ésta es una pieza procedente de la China, a la que añadieron las alas en Venecia.

Al parecer, en un principio las columnas traidas de Constantinopla eran tres, pero una de ellas se partió al desembarcarla y se quedó para siempre en el fondo de la laguna. Las otras dos estuvieron largos años tumbadas en el muelle, porque nadie sabía como poner en pie esos enormes bloques de granito.

El problema fue resuelto por Nicoló Barattieri en 1172, el arquitecto que levantó el primer puente de Rialto, el que se hundió al paso de la vistosa Marquesa de Ferrara. Como compensación por la notable hazaña de la columnas le concedieron el monopolio del juego, que por aquel entonces estaba prohibido en Venecia, con la condición de que las mesas de juego se instalaran entre ambas columnas.

Ignoro cuanto tiempo estuvo la zona dedicada a salón recreativo, pero intuyo que declinó antes del siglo XVIII cuando se empezó a instalar allí el patíbulo, y el hedor de las cabezas decapitadas y expuestas durante tres días emponzoñaba la meliflua fragancia de la corte.


sábado, 16 de octubre de 2010

jorobado



En el mercado de frutas proximo a Rialto hay una columna de porfirio -traida en 1291 de San Juan de acre, último bastión de los cruzados- desde donde se leían al pueblo los bandos y las sentencias.

En la base de la escalera de acceso hay una figura retorcida que sostiene la estructura, a la que los venecianos llaman "el jorobado". Pues bien durante la edad media, los ladrones eran condenados a correr desnudos desde san Marcos hasta Rialto, y durante ese largo tramo, la gente les propinaba latigazos a discreción.

La columna del jorobado era la meta donde acababa el suplicio, de manera que cuando llegaban, los condenados abrazaban y besaban la estatua aliviados.



amica veritas, sed magis amicus plauto

Hace ya algunos años, paseaba yo por la calle Tarnok de Budapest, con la mirada atenta del viajero, cuando me sobrevino un estremecimiento que en un principio confundí con un retortijón intestinal. Sin embargo, cuando profundicé un poco más en el autodiagnóstico, entendí que en realidad lo que me sobrecogía era la contemplación de tanta belleza, una especia de mal de Sthendal en versión austrohúngara.



En aquel momento pensé que sería muy egoísta reservarme esa experiencia y decidí compartirla con aquellos a los que el destino no les habia deparado la oportunidad de visitar esa ciudad. Pero tambien con los que habían pasado por allí y no habían experimentado esa fruición contemplativa, como vaca sin cencerro, acaso porque la naturaleza les había negado esa sensibilidad exquisita con la que a mi me había dotado tan generosamente.



Llevado por este altruista impulso, me agencié un cuaderno y un rotulador Edding y empecé a esbozar dibujos como un poseso, en el afán de reflejar cuanto encontraba en mi camino y de plasmar mis impresiones de una manera mas o menos perdurable. Así nació el primer ejemplar de los cuadernos de viaje que componen esta colección. A partir de entonces -a la manera de los viajeros clásicos como Delacroix o Víctor Hugo- siempre que me dispongo a emprender un nuevo viaje, reservo en mi maleta un sitio para el cuaderno, entre los gayumbos y el neceser.



Debido a la desmesura de alguna de las opiniones vertidas en estas crónicas, la cautela aconsejaba ocultar mi identidad. Para evitar ser objeto de persecución política, decidí ampararme en el anonimato, inventando un alter ego al que llamé el aventurero. Aun así, mis detractores opinan que tal grandilocuencia no era sino una excusa que para poder hablar de mi mismo en tercera persona, como Julio Cesar o el Papa.



Nadie espere encontrar en estas páginas una guía de viaje, ni un exhaustivo glosario de monumentos. Ni una descripción fiel de los lugares visitados, ni una reflexión sensata sobre los usos y costumbres. Tan solo un inconexo puñado de dibujos, acompañados por el relato de anécdotas carentes de interés y algunos datos totalmente prescindibles e inexactos. Esa es otra: Ni siquiera puedo garantizar la fiabilidad de los textos. A menudo son cosas que he oído o leído aquí y allá, cuando no son directamente inventadas, fruto de una trasnochada imaginación, como muy bien han señalado algunos de mis detractores.



En la última secuencia de la película de Jonh Ford “El hombre que mató a Liberty Balance”, James Stewart le reprocha a un periodista la falta de rigor en algunas informaciones publicadas. El periodista se defiende: “Mira, James Stewart, en el oeste cuando la leyenda mola mas que la realidad imprimimos la leyenda”.



Con similar menosprecio a la verdad, yo, que solo pretendo evidenciar la paradoja del alma humana, escribo desde una ignorancia que haría avergonzarse, no ya a cualquier historiador aficionado, sino a cualquier persona de bien.



Vayan pues mis excusas para todos aquellos a quienes no correspondo con la veracidad que se merecen. En cualquier caso, espero que quienes recalen por estas páginas encuentren aquí motivo de solaz y esparcimiento, ya que otra cosa no pretendo.



Ahora, merced al avance de las nuevas tecnologías y para estupor de mis dichosos detractores, estos cuadernos pueden ser consultados en la red y quedan al alcance tanto de los curiosos como de los estudiosos de esta basta y vasta obra.

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