viernes, 17 de mayo de 2013

Capitolio

Volvamos a Cuba.



 El Capitolio de la Habana fue inagurado en 1929, durante la dictadura de Machado, y es uno de los edificios mas representativos de la ciudad. De estilo neoclásico, es una replica del capitolio del Washington DC, pero la cupula del de la Habana mide alacnza lo 91,73 m, y es unos centímetros mas alta que la de Washington. Chupate esa, gringo imperialista!

El nudo de articulación del gran Salón de los Pasos Perdidos,  es el espacio central del edificio y marca el kilometro 0 de las carreteras cubanas. En ese punto, justo debajo de la cúpula en el suelo se colocó un enorme diamante de 25 quilates, que perteneció al último Zar de Rusia, y que llegó a La Habana en manos de un joyero turco que lo adquirió en Paris.

En 1946 el diamente fue robado. El autor dejó escrito a lápiz en el piso el tiempo que, supuestamente, dedicó a hacer su trabajo: “de 2,45 a 3,15”. Nunca se supo quien lo robó, pero el año siguiente reapareció misteriosamente en la mesa del presidente del Gobierno.

En 1973 se sustituyó el diamante por una réplica. Se supone que el original se guardó en una caja de seguridad en el Banco Central, pero en el imaginario popular tienden a situarlo en manos de algun coleccionista extranjero o entre la cubertería de Fidel. Lo cierto es que después de esa fecha, no ha habido ninguna fotografia ni prueba gráfica de la real situación del Diamante.

martes, 7 de mayo de 2013

la Viña



El sucedido de las almendritas y las manitas de cerdo, y otros muchos igualmente jocosos, ocurrían en el barrio de la Viña, epicentro del carnaval gaditano y corazón de las chirogotas.

Mientras dibujaba esta esquina de la calle San Felix, un paisano que me caía en el campo visual me pidió que le sacara favorecido. Resultó ser Manolo Santander Cahué, reconocido compositor de chirigotas y autor del pasodoble “Me han dicho que el amarillo”, himno al cadismo cuya letra se puede leer en una placa conmemorativa a unos pocos metros de ahi.




Me han dicho que el amarillo
está maldito pa los artistas
y este color sin embargo
es gloria bendita para los cadistas.

Y aunque reciben a cambio
todo un calvario de decepciones
de amarillo se pintan la cara
amarillo son sus corazones
han dado su vida y sus gargantas
siguiendo donde haga falta
al Cádiz de sus amores.

Ratatatata ratatatata
benditos sean los que llenan de esperanza,
ratatatata ratatatata
cada rincón cada escalón de mi Carranza
sin importarles que nunca
vayan a ser campeones,
han conseguido el respeto
de toda España por esos colores
por eso viva mi Cai
vivan los cadistas vivan sus cojones..

lunes, 6 de mayo de 2013

Manitas


El sabado al mediodia un suceso estremecedor aconteció ante nuestros ojos.

Habiamos ido a comer a la terraza del Albero,  un local gaditano muy taurino y muy flamenco..
La camarera nos cantaba el menú con donosura.

Mondrigón quiso aprovechar un retuécano  para agasajarla con un elegante  piropo.
Ella miró con interés a Mondrigón e inmediatamente  recordó un plato que, por olvido, había omitido: manitas de cerdo.

viernes, 3 de mayo de 2013

excelentes anfitriones e investigadores


Fue gracias a la hospitalidad de Menchu y Natxo, conocidos investigadores, que nos acercamos al Puerto de Santamaria. Nos ofrecieron techo y comida, cariño y conversación, y unos comics para leer en los ratos muertos, cuando la nespresso no reclamaba mi presencia.

Y ademas, cuando habia alguna tensión o situación conflictiva, el pacificador mediaba y hacía que se prevaleciera la sensatez y todo se resolvia pacifica y cordialmente

en fin que muy a gusto

La Feria del Puerto

Este pasado fin de semana he estado en el Puerto de Santa Maria, en Cadiz. Celebraban la Feria de abril, con su casetas, sus caballitos de pura sangre, sus palos flamencos, sus cacharritos y su tronio.

Ellas, con remates forales en el pelo, vestían trajes de faralaes, coloristas y ajustados, que les ceñían la figura  de rodilla para arriba, dejando poco margen a la imaginación , y lucían a veces mejor y a veces peor, dependiendo de lo que a cada una le hubiera concedido la madre naturaleza.

Ellos mas discretos, pero tambien engalanados. Con sus pantalones de domingo, sus camisitas de rayas planchadas a conciencia, y sus cabelleras ralas generosamente untadas de gomina.

Las principales actividades de la Feria son ver y dejarse ver. Y la tercera opción, por la que nosostros nos decantamos con mayor empeño, es ingerir continuamente rebujitos, un cocktail refrescante y embriagante, compuesto por fino y soda a iguales partes.

jueves, 25 de abril de 2013

Dans le port d’Amsterdam

No se que le pasa a mi escaner, que no consigo ponerlo en marcha.

Asi que, como no puedo colgar ningun dibujo, os voy a poner un video



Se trata la única grabación que existe de Jacques Brel Interpretando “Dans le port d’Amsterdam”. Es mas, si no me equivoco, es la única vez que la cantó en público. No existe ninguna grabación de estudio. La versión “oficial” es esta, que se encuentra en un disco en directo, Enregistrement Public à l’Olympia 1964. El hombre queda tan exhausto después de cantarla que nunca mas quiso repetirla. Sí que la cantaron despues muchos otros laureados interpretes, como David Bowie o Edith Piaf.

Brel, además de ser un cantante icónico, fue actor y director, piloto de aviones y capitán de barco. Emprendió la vuelta al mundo, y al llegar a la Polinesia Francesa decidió quedarse. A su muerte, a latemprana edad de 49 tacos,  fue enterrado alli, en las Islas Marquesas. En el mismo cementerio que Paul Gauguin, uno al lado del otro.

viernes, 19 de abril de 2013

La Plaza vieja



La Plaza vieja de la Habana se llamaba originalmente Plaza Nueva, hasta que se hicieron otras plazas mas nuevas, momento en el que empezó a llamarse plaza vieja.¿Para que devanarse los sesos?

La Plaza Vieja es uno de los espacios publicos mas deslumbrantes de La Habana Vieja. Fechada en el siglo XVI, fue un mercado al aire libre hasta 1835. En tiempos de la colonia fue zona residencial de la plutocracia criolla y, durante el regimen de Batista un aparcamiento subterraneo, degenerando poco a poco, hasta los 90 decada en la que se empezó a restaurar bajo el auspicio de la UNESCO.

Encontramos aquí interesantes construcciones coloniales del siglo XVI y XVII, destacando el majestuoso Palacio de los Condes de Jaruco que cuenta con amplias galerías, techos de alfarje, coloristas vidrieras, casa natal de la narradora cubana Mercedes Santa Cruz y Montalvo, conocida como la Condesa de Merlín.
Fue Mercedes una dama cubana de muy rancio abolengo y muy ilustre parentela. Desde la cuna recibió una esmeradísima educación, que le propició con el tiempo un distinguido lugar entre la intelectualidad europea de su época. Vivió en Madrid, donde conoció a Goya , y mas tarde se trasladó a Paris, al contraer matrimonio con el general francés Cristóbal Antonio Merlin. En los salones de su residencia parisina organizó elegantes tertulias artístico-literarias, asiduamente frecuentadas por Chopin, Liszt, Rossini, Balzac, George Sand... Selecta concurrencia a la que a menudo se empeñaba en amenizar con su acaramelada voz de soprano de ultramar.


miércoles, 17 de abril de 2013

Cafe Bilbao




Paseando por la calle Obispo, en el corazón de la Habana Vieja, nos topamos con el bar Bilbao, un local decorado con fotos de la ria, carteles de Presoak etxera, y posters  de los jugadores del Athletic de la última alineación. Amorebieta, Muniain, Toquero… Todavía aparecia Jabi Martinez y Llorente aun era el espartaco San mamés..

Nos tomamos unos taxkolis con unas gildas, mientras el saxo tenor desgranaba melosas melodías habaneras como “Un ingles vino a Bilbao”, o “Ene, que risas hisimos al pasar por el sendeja!”

Buscando información sobre el bar Bilbao de la Habana, el azar me desvela que el difunto Txantxar pasó por alli en el 2006. Lo descubro casualmente, navegando por Internet. Txantxar habia llegado hasta alli tambien navegando, pero en un pequeño velero, cruzando el océano de camino a las Bermudas, que nuestro añorado amigo era un avezado hombre de mar, capaz de doblar el Cabo de Hornos sin escupir a barlovento ni perder la sonrisa. Goian bego.



martes, 16 de abril de 2013

almendron




La mejor forma de moverse por la isla es subirse a un almendrón.

Se llama almendrones a los numerosos vehículos estadounidenses fabricados antes de 1960 que recorren las carreteras cubanas, y que constituyen posiblemente el depósito de coches antiguos en funcionamiento más grande del mundo.

Cuando triunfó la Revolución Cubana en enero de 1959, muchos de esos carros eran de último modelo, recién importados a la isla. Con la imposición del embargo económico en 1960, y la imposibilidad de importar vehículos nuevos o piezas de repuesto, el parque movil de Cuba se mantuvo sin cambios a lo largo de seis décadas.  Durante este tiempo, cada propietario se las ingenió como pudo para mantener en funcionamiento estos gigantes automovilisticos. Los motores se iban apañando con piezas de lavadoras y las carrocerías se moldeaban a base de martillazo y lija.

Es cierto que llegaron vehiculos procedentes de los países socialistas, pero nunca tuvieron la misma aceptación. Por una parte, los Lada y los nuevos utilitarios rusos, estaban reservados para el aparato del Partido y funcionarios de gobierno; y por otra, su aspecto tosco nunca pudo competir con el impactante diseño  de aquellos Pontiac, Fords, Chevrolets o Cadillacs.

En 1951 circulaban por Cuba 143.000 almendrones. En 2013, la mitad todavía siguen en funcionamiento, unos 75.000. De ellos 10.000 circulan a diario por la Habana , emitiendo CO2 a la atmosfera como para ruborizar a la capa de ozono.

Muchos son de uso particular, otros se ofrecen como taxis y los hay que se alquilan a extranjeros. Existe también la opción de tomarlos como colectivos en rutas urbanas más o menos prefijadas, por menos de medio euro, aunque si te ven la cara de guiri intentarán cobrarte algo mas. En cualquier caso, montar en uno de estos poderosos trastos es una experiencia inexcusable en la Habana .

sábado, 6 de abril de 2013

las piscinas del nacional



En cierta ocasión me colé en la piscina del Hotel Nacional. El acceso a estas instalaciones estaba reservado para los huéspedes del hotel, pero yo, sin serlo, hice como si lo fuera. Le eché un poco de morro y me fui directo a una tumbona, con la toalla al hombro, intentando no cruzar la mirada con ningún empleado. Ya bien infiltrado, me tomé un daikiri y me di unos refrescates chapuzones para aliviar la tórrida calima caribeña. Tan ricamente.

Habia quedado mas tarde con el lisensiado Valdés, y le sugerí que adoptara la misma táctica para colarse en la piscina. Yo soy un tipo anodino que no suele llamar la atención, pero  la poderosa anatomía del  lisensiado no suele pasar desapercibida, asi que un segurata se interpone en su camino e intenta impedirle el paso, como antaño a Nat King Cole y a Josephine Baker. “Hay que ser cliente del hotel para entrar en la piscina. ¿es usted cliente?”. El lisensiado reacciona con rapidez y responde manteniendo el tipo, como un hombre de mundo, “No estoy alojado pero estoy citado aquí con el señor Lasarte. Precisamente alli le veo” y me saluda con la mano. Yo hago un gesto, con fingida seguridad, como para que le dejen entrar y el portero se disculpa “usted perdone, señor”, franqueandole el paso con una reverencia.

Los siguientes daikiris llegaron por cuenta de la casa.

martes, 2 de abril de 2013

El Nacional y el Parisien


Me cuenta Kepa que a menudo se retira a la terraza del hotel Nacional para escapar del bullicio de la Habana, que puede resultar asfixiante, según el dia.

Antes que él, muchas celebridades mostraron la misma predilección por este rincón emblemático frente al Malecón. Recuerdo haber visto hace poco una película en la que Emir Kusturica, visiblemente beodo, daba tumbos por estos jardines.

La lista de la leyendas que se han alojado en las suites del nacional es interminable, como atestiguan las fotografías del Salon de la fama: Nelson Rockefeller, Frank Sinatra, Ava Gadner, Sir Alexander Flemming, Pedro Armendáriz, Spencer Tracy, MarIon Brando, Pablo Casal, John Wayne, Leopoldo y Balduino de Bélgica, Walt Disney, Fred Astaire, María Felix, Johnny Weismuller Mario Moreno, Rita Hayworth, Garcia Marquez, Alejo Carpentier, Sarte, Benedetti, e incluso la irrepetible Sara Montiel.

En el escenario del cabaret Parisien, anejo al Hotel, han actuado Lucho Gatica, Compay Segundo, Yma Sumac, Bola de nieve. Tambie actuo Nat King Cole, a quien ateriormente le habian impedido la entrada al Hotel, (lo mismo que a Josephine Baker) pues no se permitían huéspedes negros.

Tambien frecuentaban el Nacional algunos clientes menos recomendables. En diciembre de 1946 se produce la gran reunión de la Mafia. El Hotel Nacional de Cuba cierra sus puertas para hospedar a los más respetables capos de las familias de los Estados Unidos, reunidos en La Habana. Participaron en la reunión conocidos hombres de honor: Lucky Luciano, Santos Traficante, Meyer Lansky y Amadeo Barletta. Aquí le regalaron a Batista un telefono de oro, en agradecimiento por la concesión del monopolio del juego a los casinos de la Mafia.

miércoles, 27 de marzo de 2013

Hotel nacional

Llevo una temporada absorto en pensamientos hermenéuticos, pero ahora mismo voy a retomar mis quehaceres.

Y que mejor manera que con esta estampa del Hotel Nacional de Cuba, uno de los grandes emblemas de La Habana. Su esplendor ha atraído durante más de 70 años a grandes personalidades de todo el mundo y ha cautivado a todo el que visita esta histórica ciudad.

Al estar ubicado sobre una colina frente al malecón, el Hotel Nacional regala hermosas vistas sobre el mar, como estas que tenian subyugado a Eneko, gran amante de la arquitectura colonial.

amica veritas, sed magis amicus plauto

Hace ya algunos años, paseaba yo por la calle Tarnok de Budapest, con la mirada atenta del viajero, cuando me sobrevino un estremecimiento que en un principio confundí con un retortijón intestinal. Sin embargo, cuando profundicé un poco más en el autodiagnóstico, entendí que en realidad lo que me sobrecogía era la contemplación de tanta belleza, una especia de mal de Sthendal en versión austrohúngara.

En aquel momento pensé que sería muy egoísta reservarme esa experiencia y decidí compartirla con aquellos a los que el destino no les habia deparado la oportunidad de visitar esa ciudad. Pero tambien con los que habían pasado por allí y no habían experimentado esa fruición contemplativa, como vaca sin cencerro, acaso porque la naturaleza les había negado esa sensibilidad exquisita con la que a mi me había dotado tan generosamente.

Llevado por este altruista impulso, me agencié un cuaderno y un rotulador Edding y empecé a esbozar dibujos como un poseso, en el afán de reflejar cuanto encontraba en mi camino y de plasmar mis impresiones de una manera mas o menos perdurable. Así nació el primer ejemplar de los cuadernos de viaje que componen esta colección. A partir de entonces -a la manera de los viajeros clásicos como Delacroix o Víctor Hugo- siempre que me dispongo a emprender un nuevo viaje, reservo en mi maleta un sitio para el cuaderno, entre los gayumbos y el neceser.

Debido a la desmesura de alguna de las opiniones vertidas en estas crónicas, la cautela aconsejaba ocultar mi identidad. Para evitar ser objeto de persecución política, decidí ampararme en el anonimato, inventando un alter ego al que llamé el aventurero. Aun así, mis detractores opinan que tal grandilocuencia no era sino una excusa que para poder hablar de mi mismo en tercera persona, como Julio Cesar o el Papa.

Nadie espere encontrar en estas páginas una guía de viaje, ni un exhaustivo glosario de monumentos. Ni una descripción fiel de los lugares visitados, ni una reflexión sensata sobre los usos y costumbres. Tan solo un inconexo puñado de dibujos, acompañados por el relato de anécdotas carentes de interés y algunos datos totalmente prescindibles e inexactos. Esa es otra: Ni siquiera puedo garantizar la fiabilidad de los textos. A menudo son cosas que he oído o leído aquí y allá, cuando no son directamente inventadas, fruto de una trasnochada imaginación, como muy bien han señalado algunos de mis detractores.

En la última secuencia de la película de Jonh Ford “El hombre que mató a Liberty Balance”, James Stewart le reprocha a un periodista la falta de rigor en algunas informaciones publicadas. El periodista se defiende: “Mira, James Stewart, en el oeste cuando la leyenda mola mas que la realidad imprimimos la leyenda”.

Con similar menosprecio a la verdad yo, que solo pretendo evidenciar la paradoja del alma humana, escribo desde una ignorancia que haría avergonzarse, no ya a cualquier historiador aficionado, sino a cualquier persona de bien.

Vayan pues mis excusas para todos aquellos a quienes no correspondo con la veracidad que se merecen. En cualquier caso, espero que quienes recalen por estas páginas encuentren aquí motivo de solaz y esparcimiento, ya que otra cosa no pretendo.

Ahora, merced al avance de las nuevas tecnologías y para estupor de mis dichosos detractores, estos cuadernos pueden ser consultados en la red y quedan al alcance tanto de los curiosos como de los estudiosos de esta basta y vasta obra.

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