miércoles, 1 de julio de 2015

Folies Bergère



Otro cabaret imprescindible es el Folies Bergère. En 1925 la bailarina y cantante afroamericana Josephine Baker hizo vibrar al Auditorio bailando con una diminuta  falda hecha de plátanos.

También han engalanado su escenario Maurice Chevalier, Colette, Charles Chaplin, la Bella Otero, Fernandel, Stan Laurel, Edith Piaf, Jean Gabin, Frank Sinatra y, sobre todo, Norma Duval.

Estabamos nosotros tomando un pastis enfrente del Folies Bergere (no podíamos permitirnos tomarlo dentro del Folies Bergere), cuando vinieron unas bailarinas y nos danzaron un poema de Paul Eluard, en silencio y reivindicando el silencio. Las palabras del poeta se iban iluminando en distintas partes del cuerpo de la bailarina, como una magica y silente declamación.


lunes, 29 de junio de 2015

Moulin Rouge

 

El mas celebre de los cabarets parisinos es el Moulin Rouge, cuyos espectáculos atraen a cientos de turistas cada noche. Fue fundado en 1889 por el empresario catalan Josep Oller y pronto se convirtió en una referencia del Paris mas golfo.

El Moulin Rouge inspiró muchas pinturas post impresionistas, como los conocidos carteles de Toulusse- Lautrec. También era el título de un libro de Pierre La Mure , adaptado por Jonh Huston en 1952 para la película Moulin Rouge, protagonizada por Jose Ferre y Zsa Zsa Gabor. En el 2001 se hizo otra película con el mismo título y menos calidad en la que actúan Nicol Kidman, Ewan McGrgor, Jonh Legizamo y Kylie Minogue.

Parece ser que, durante la Belle Epoque, las artistas del Moulin Rouge iban a bailar el can can sin ropa interior, un reclamo indiscutible que hacía enloquecer al público y saltar los corchos de las botellas de Moet Chandon. Enteradas las autoridades de tamaña desvergüenza, decidieron que había que atajar de raíz esa salaz costumbre y crearon un  cuerpo de inspectores encargados de comprobar que las chicas llevaran bragas al salir al escenario. Que dura es la vida del funcionario!



viernes, 26 de junio de 2015

grands boulevards


París nunca volvería a ser igual, aunque seguía siendo París.
Ernest Hemingway

sacre coeur



Mucho antes de la eclosion artistica en Momtamarte, en la epoca del Imperio romano, donde ahora se levanta el sacre Coeur, habia un templo dedicado al dios Marte y a Mercurio del que aun quedan algunos vestigios. De ahi la etimolologia de Montmartre, monte de Marte. 

Tambien aqui parece que fueron martirizados alguos de los primeros cristiano, como Saint. Denis, primer apóstol cristiano de la futura capital y patron de Francia. parece que fu decapitado en la olina de Montmarte, pero como pensaba que su verdugo era en el fondo una buena persona, le siguio hasta su pueblo, situado a unos cuantos kilometros de alli, con la cabeza en la mano, intentando convencerle de que abrazara el cristianismo. Supongo que al final el verdugo acabaria convirtiendose ante la insistencia del descabezado Denis.


jueves, 25 de junio de 2015

Montmartre



La colina de Montmartre fue una población independiente hasta 1860, cuando pasó a convertirse en el distrito XVIII de París, pero conservando unas ordenanzas mas laxas que la rigida normativa de los distritos centrales.

A partir de entonces, los viñedos y las huertas se trasformaron en burdeles y cabarets. Pronto todos los bohemios de la época,  acudieron al barrio como ratones al camembert, atraidos por la  fama de reducto crápula. De carambola,  Montmartre alojó a los mas grandes artistas desde finales del siglo XIX: Renoir, Toulusse-Lautrec, Van Gogh, Gaugin, Picasso… en aquellos prostíbulos, entre tragos de absenta y pipas de kifi, se gestaron los grandes movimientos vanguardistas que forjaron el arte moderno.

En el dibujo vemos el Lapin Agile, el cabaret más antiguo de Paris, situado en el número 22, de la calle Saules. En sus días de esplendor era frecuetado por juerguistas de la talla de Debussy, Apollinaire, Modigliani, y otros artistas no necesariamente humanos. El propietario del Lapìn Agile, el  músico, pintor, poeta y animador Frederic Gerard, era también  dueño  del celebre  burro Aliboron. Este borrico, también conocido con el nombre de  Joachim Boronali, pintaba con su rabo cuadros fauvistas bastante cotizados en el mercado.

lunes, 22 de junio de 2015

El mausoleo de Napoleón




Repartidos en 550.000 láminas, los kilos de oro que bañan la gran cúpula de la iglesia de Los Inválidos,  deslumbran desde lejos. El lugar lo merece, ya que bajo la cúpula, en una cripta circular, está enterrado el emperador Napoleon


Los restos mortales del Gran Corso reposan en un sarcófago de porfirio rojo de Rusia, en su interior seis féretros sucesivos. El más interior es de una lámina de acero recubierta de estaño, el segundo de caoba, el tercero y el cuarto de plomo, el quinto de madera de ébano y el último de roble.  Todo ello colocado sobre un alto zócalo de granito verde de Los Vosgos.

Es por ese zócalo que dicen que Napoleon sigue dando ordenes después de muerto. Ya que quien quiera ver su sepultura ha de de alzar la mirada, como si se encontrara ante una divinidad, y si lo observa desde el mirador superior, ha de inclinar la cabeza, como haciendo una reverencia de respeto.

domingo, 21 de junio de 2015

Arco del triunfo





El arco del Triunfo lo mandó construir Napoleon, en  1806 tras ganar la batalla de Austerlitz.  Queria levantar un gran monumento para conmemorar sus victorias, y fradar delante de los amigos, pero luego vino Waterloo y los destierros y tal y tuvo que conformarse con el arco del carrusell, mucho mas modesto y chiquitin. El caso es que nunca llegó a ver acabado su Arco del triunfo, y solo en diciembre de 1940 pasó bajo sus bovedas, pero para entonces llevaba muchos años muerto.
 

Desde entonces, todos los eventos históricos de calado se han celebrado en el Arc du triomphe, entre ellos los desfiles militares de las dos guerras mudiales. 
 
  
Despues de la 1ª Guuerra Mundial,  se instaló bajo el Arco del Triunfo la "Tumba del Soldado Desconocido".  El 11 de noviembre de 1920 dieron alli sepultura a un soldado no identificado (probablemente francés), muerto en la batalla de Verdún, y que representa a todos los soldados fallecidos durante el transcurso de la Gran Guerra .  





En 1923 se encendió la llama en su memoria y cada día se aviva a  las 18,30 en solemne ceremonia. Desde aquel dia  permanece siempre encendida. Bueno, en realidad se ha apagado dos veces: una durante las revueltas de mayo del 68,  y otra 30 años mas tarde en 1998, cuando Francia ganó el Mundial de Futbol, y un hincha eufórico tuvo la ocurrente idea de ir a orinarse en la pira conmemorativa.







miércoles, 17 de junio de 2015

El Canal St-Martin

Amelie cultiva el gusto por los pequeños placeres: hundir la mano en un saco de legumbres, romper el caramelo de la crema catalana con la cucharilla, hacer rebotar las piedras en el canal de Saint Martin...  



 

Este tranquilo canal de 4,5 kilómetros de longitud Se inauguró en 1825 para proporcionar una vía fluvial entre el Sena y las zonas residenciales del noroeste de París. 
 
Aparece en muchas peliculas, además de Amelie. Por ejemplo, Hôtel du Nord (1938), de Marcel Carné, donde podemos ver cómo era la vida junto al canal de St-Martin antes de que el barrio se pusiera de moda  Un drama que arranca con un suicidio frustrado y concluye con un asesinato. Sus protagonistas son algunos de los clientes del hotel: un obrero del canal, una prostituta, un criminal y una joven enamorada. 

Actualmente es una de las zonas más agradables de París. Hay empresas que ofrecen circuitos en barco por el canal, una alternativa relajada y menos turística que la de los bateau mousse del Sena.

 El canal emerge por debajo del suelo en la Plaza de Stalingrado, cerca de la République y sus sombreados caminos de sirga pasan por esclusas y puentes metálicos para acabar en la Bastilla. En verano, al caer la noche, los jóvenes de la capital francesa se reúnen en sus orillas para comer queso con uvas

 
 

martes, 16 de junio de 2015

amelie



Este es el interior del Cafe Deux Moulins, donde trabaja Amelie Poulain, y donde interractua con todo tipo de personajes extravagantes y entrañables: el escritor fracasado, la estanquera hipocondriaca, el coleccionista de desechos del fotomaton...

Aqui la vemos atendiendo, nada mas y nada menos, que a mi madre, caracterizada como una gran dama de la nouvelle chanson.



lunes, 15 de junio de 2015

Deux moulins



Otro local muy chulo es el Café Deux Moulins,  en el número 15 de la rue Lepic, muy cerca de la casa donde vivió Van Gogh. El cafe es conocido  sobre todo porque es  alli donde se rodó Amelie, la película de Jean Pierre Jeunet.

El café se conserva con ese aire de bistró anclado en el pasado.  tal cual aparece en la película, excepto el puesto de tabaco, que era de atrezzo.

Y se puede comer, bastante  bien y bastante  barato. Llegando al postre lo suyo es pedir una crème bruleé Amelie, (un dulce parecido a la crema catalana), y romper su costra de caramelo con una cucharilla, como le gustaba hacer a esa inolvidable hada de Montmartre, interpretada por una Audrey Tautou, tan dulce como su creme bruleé..



sábado, 13 de junio de 2015

cafe de l'industrie




Hoy os traigo una recomendación ludico gastronomica, que no todo ha de ser chapa historicista.

Mas bien son dos recomendaciones, porque hay dos cafes de l'indutrie, uno en frente del otro. muy cerquita de la Bastille, en el 11º arrondissement

La cocina es honesta, tradicionl con un toque innovador. Muy rico el pato con miel y especias y la tarte tatin. Las camareras simpaticas y relindas y la decoracion vintage con cachivaches coloniales  por las esquinas. Todo muy chic y muy parisienne.




miércoles, 10 de junio de 2015

hugonotes




Fue en aquel balcón del Louvre donde se asomó la reina de Francia, Catalina de Medicis, e hizo la señal. Su hija Margo de Valois, iba a casarse con Enrique, el rey de navarra. Todos los amigos del novio habían venido a París, invitados al banquete. Mas de mil nobles protestantes celebrando la boda en los salones de palacio.  Hasta que la reina se asomó a aquel balcón. Sus complices, que esperaban la señal en la iglesia de enfrente, pusieron a repicar las campanas de Saint- Germain

Un grupo de mercenarios suizos se encargó de matar a todos los invitados protestantes alojados en el Louvre, a muchos mientras dormían. El almirante Coligny fue sacado por la fuerza de su lecho y defenestrado por una ventana de palacio. Simultáneamente, se incitó a los parisinos a matar hugonotes a discreción. Era la noche del 24 de agosto de 1572, día de san Bartolomé.

Solo un protestante sobrevivió a aquella noche: el novio. Aunque no disfrutó demasiado de la ceremonia. Enrique IV, logró salvar la vida (porque estaba mal visto matar reyes), pero quedó prisionero en París y fue conminado a abjurar del protestantismo, al igual que lo hicieron otros muchos nobles.

A lo largo del mes de septiembre las matanzas se sucedieron en las principales ciudades de Francia. Se calcula que en París hubo unas tres mil víctimas, mientras que (según fuentes protestantes) el número total de asesinados en Francia llegó a los setenta mil, incluida Juana III, madre del rey de Navarra.

El Papa, al enterarse de la matanza de san Bartolomé, organizó unos festejos populares en Roma, y envió un legado para felicitar a Catalina de Médicis y a su hijo Carlos IX. Se acuñaron medallas conmemorativas, una en Roma y dos en Francia. También el rey Felipe II de España  felicitó por escrito a Catalina de Médicis por tener tan simpática iniciativa.

Poco podía imaginar Felipe II que aquel Enrique IV, cuya desgracia celebraba, acabaría siendo rey de Francia, inaugurando la dinastía de los Borbones, después de ver desparecer a todos aquellos carniceros de la estirpe de los Valois. Declaró la libertad religiosa, en cuanto subió al trono, y fue uno de los reyes mas queridos de Francia. Pero aun menos podía imaginar Felipe II que los  descendientes de Enrique IV sustituirían a los Austrias y reinarían en España hasta nuestros días, o hasta que Felipe Froilan proclame la Tercera República.

amica veritas, sed magis amicus plauto

Hace ya algunos años, paseaba yo por la calle Tarnok de Budapest, con la mirada atenta del viajero, cuando me sobrevino un estremecimiento que en un principio confundí con un retortijón intestinal. Sin embargo, cuando profundicé un poco más en el autodiagnóstico, entendí que en realidad lo que me sobrecogía era la contemplación de tanta belleza, una especia de mal de Sthendal en versión austrohúngara.



En aquel momento pensé que sería muy egoísta reservarme esa experiencia y decidí compartirla con aquellos a los que el destino no les habia deparado la oportunidad de visitar esa ciudad. Pero tambien con los que habían pasado por allí y no habían experimentado esa fruición contemplativa, como vaca sin cencerro, acaso porque la naturaleza les había negado esa sensibilidad exquisita con la que a mi me había dotado tan generosamente.



Llevado por este altruista impulso, me agencié un cuaderno y un rotulador Edding y empecé a esbozar dibujos como un poseso, en el afán de reflejar cuanto encontraba en mi camino y de plasmar mis impresiones de una manera mas o menos perdurable. Así nació el primer ejemplar de los cuadernos de viaje que componen esta colección. A partir de entonces -a la manera de los viajeros clásicos como Delacroix o Víctor Hugo- siempre que me dispongo a emprender un nuevo viaje, reservo en mi maleta un sitio para el cuaderno, entre los gayumbos y el neceser.



Debido a la desmesura de alguna de las opiniones vertidas en estas crónicas, la cautela aconsejaba ocultar mi identidad. Para evitar ser objeto de persecución política, decidí ampararme en el anonimato, inventando un alter ego al que llamé el aventurero. Aun así, mis detractores opinan que tal grandilocuencia no era sino una excusa que para poder hablar de mi mismo en tercera persona, como Julio Cesar o el Papa.



Nadie espere encontrar en estas páginas una guía de viaje, ni un exhaustivo glosario de monumentos. Ni una descripción fiel de los lugares visitados, ni una reflexión sensata sobre los usos y costumbres. Tan solo un inconexo puñado de dibujos, acompañados por el relato de anécdotas carentes de interés y algunos datos totalmente prescindibles e inexactos. Esa es otra: Ni siquiera puedo garantizar la fiabilidad de los textos. A menudo son cosas que he oído o leído aquí y allá, cuando no son directamente inventadas, fruto de una trasnochada imaginación, como muy bien han señalado algunos de mis detractores.



En la última secuencia de la película de Jonh Ford “El hombre que mató a Liberty Balance”, James Stewart le reprocha a un periodista la falta de rigor en algunas informaciones publicadas. El periodista se defiende: “Mira, James Stewart, en el oeste cuando la leyenda mola mas que la realidad imprimimos la leyenda”.



Con similar menosprecio a la verdad, yo, que solo pretendo evidenciar la paradoja del alma humana, escribo desde una ignorancia que haría avergonzarse, no ya a cualquier historiador aficionado, sino a cualquier persona de bien.



Vayan pues mis excusas para todos aquellos a quienes no correspondo con la veracidad que se merecen. En cualquier caso, espero que quienes recalen por estas páginas encuentren aquí motivo de solaz y esparcimiento, ya que otra cosa no pretendo.



Ahora, merced al avance de las nuevas tecnologías y para estupor de mis dichosos detractores, estos cuadernos pueden ser consultados en la red y quedan al alcance tanto de los curiosos como de los estudiosos de esta basta y vasta obra.

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