viernes, 22 de septiembre de 2017

Fuente das portas de Moura.





Una de las mas famosas fuetes alimentada por las aguas del acueducto de la prata es la Fonte das portas de Moura.

La fuente renacentista, es del siglo XVI y está enteramente realizada en mármol blanco. Su silueta con forma de esfera, en alusión al poder de Portugal en todo el orbe terrestre, es uno de los iconos de la ciudad. La inscripción escrita alrededor de la gran esfera reporduce el Salmo 114,8 de la Biblia: QVI CONVERTIT PETRAM IN STAGNA AQVARVM ET RVPEM IN FONTES AQVARVM ANNO 1556. (El Dios de Jacob,  que cambió la peña en estanque de aguas, y  en fuente de aguas la roca)
 

jueves, 21 de septiembre de 2017

Acueduto de la Prata


 Uno de los elementos mas representativos de evora es el Acueduto de la Prata. Pensaba yo que lo habrían construido por los romanos, pero no. Aun asi tiene un porrón de años. Se levantó en el siglo XVI, bajo el reinado de Joao III, que encargó su diseño al arquitecto militar Francisco de Arruda, el mismo que construyó la Torre de Belem, al sur de Lisboa.


El acueducto recorre 18 km desde la Herdade do Divor, donde se abastece de agua, hasta llegar a las murallas de Evora, ofreciendo una estilizada silueta con arcos que llegan a los 26 metros de altura.

Pero la parte mas cuqui trascurre intra muros de la ciudad, cuando los arcos del acueducto se van reduciendo a medida que llegan al final del recorrido del agua, y se van imbricando en la trama urbana. Allí encontramos casas y tiendas que se han edificado adosadas al acueducto, componiendo pintorescos rincones, como la Caja de Agua renacentista, de la Rua Nova. con su amplio entablamento y sus 12 columnas toscanas.
 

miércoles, 20 de septiembre de 2017

mas de evora





"… ninguna ciudad nuestra, salvo Évora, fue capaz de decirme con pureza y belleza que soy latino, que soy árabe, que soy cristiano, que soy peninsular, que soy portugués…” 

(Miguel Torga, 1942, Diario II).

martes, 19 de septiembre de 2017

Evora





Évora es la mas conocida de las villas alentejanas. No en vano, en remotos tiempos,se instaló aqui la corte del reino de Portuga, durante la dinastia avis. 

Su patrimonio histórico es inconmensurable. Paseando sin rumbo por sus blancas callejuelas se recorren un par de milenios de visible historia. De la Evora cewralis, de la que ya hablaba Plinio el viejo,  sobrevive el imponente templo romano a Diana. La Yeborah musulmana diseñó un trazado urbano muy arabe, rematado por monumentos medievales como la catedral, o el convento de Loios. Aunque el esplendor corresponde la etapa manuelina, bien representada por el palacio de Dom Manuel, el rey que dio nombre al estilo arquitectónico peculiar de este país. En fin, que no se aburre uno aqui.

lunes, 18 de septiembre de 2017

Estremoz





Si se visita el Alentejo portugués llegando desde Badajoz, buena idea es empezar el viaje por Estremoz, una de las poblaciones más vistosas de la comarca, que ofrece su hermoso perfil  amurallado hacia la carretera de Lisboa.

Atravesemos el Rossío, inmensa plaza donde los sábados se celebra un concurrido mercado y ascendamos por la estrecha Rua da Frandina desde la Praça Luís de Camões hasta atravesar las murallas interiores del castillo por el Arco da Frandina.

 Desde la antigua armería de Joao V, hoy convertida en Pousada,. Eclipsada por la vecina y turística Evora, Estremoz conserva prácticamente intacto un patrimonio excepcional apenas conocido, por

Alli, en la ciudad alta, nos encontraremos con el Palacio Real y su torre del homenaje construida íntegramente en mármol de las canteras de la comarca: la Torre  das Três Coroas. Desde alli se domina no sólo el casco antiguo amurallado, sino la ciudad barroca y todo el entorno, hasta casi la frontera española.

 El palacio está ocupado actualmente por la Pousada de Rainha Santa Isabel, cuya estilizada estatua vigila la entrada. Y es que la santa reina, esposa de don Dionis, falleció en el castillo de Estremoz, cuando intentaba mediar en los cruentos enfrentamientos que protagonizaban distintos miembros de su familia y que salpicaban a todo Portugal arrastrándolo hacia guerras fratricidas.
 

lunes, 21 de agosto de 2017

el feo de haro

 


De vuelta de Ezcaray nos detuvimos a comer en Haro, parada obligada. Paseando por la la zona de La Herradura, nos enseñaron la nueva plaza del Feo, entre las calles San Bernardo y Castillo.

Esta plaza se ha urbanizado sobre un  solar derruido. Para encontrarle un nombre adecuado a este nuevo espacio publico el Ayuntamiento de Haro buscó la colaboración de todos los jarreros, sometiendo a iniciativa popular la elección del nombre de la plaza a través de Internet.

Algunos prohombres propusieron el nombre de otros prohombres, pero se ve que no debían tener gran dominio de la redes sociales. Lo contrario debía suceder a los partidarios de José Ruiz 'El Feo, un ciudadano de a pie cuya cualidad mas relevante es su aspecto poco agraciado, como anuncia su apodo.

Finalmente ganó su candidatura  y la plaza ha sido  bautizada como Plaza José Ruiz 'El Feo”. El propio feo se suele pasar a diario por la plaza a ver que se cuece en sus dominios. 

La votación estuvo  muy ajustada hasta el final, ya que el  ganador obtuvo un total de 647 votos, por 610 de la segunda opción, Plaza Daniel Trejo, que era un chaval imberbe, sin mas mérito que el que le haya permitido su corta edad (Quizas sacarbuena nota en la selectividad),  al que su cuadrilla decidió impulsar corriendo la voz entre sus cibercolega.

Es lo que tiene las redes sociales.
 

viernes, 18 de agosto de 2017

Santa María la Mayor




Uno de los muchos edificios interesantes de Ezcaray es la iglesia románica de Santa María la Mayor, fechada durante los siglos XIV-XV.

El ultimo dia de semana santa se celebran las llamadas Aleluyas. Las autoridades suben a la balconada de Santa María la Mayor y arrojan al populacho caramelos, monedas y hasta billetes para que se peguen entre ellos.

amica veritas, sed magis amicus plauto

Hace ya algunos años, paseaba yo por la calle Tarnok de Budapest, con la mirada atenta del viajero, cuando me sobrevino un estremecimiento que en un principio confundí con un retortijón intestinal. Sin embargo, cuando profundicé un poco más en el autodiagnóstico, entendí que en realidad lo que me sobrecogía era la contemplación de tanta belleza, una especia de mal de Sthendal en versión austrohúngara.



En aquel momento pensé que sería muy egoísta reservarme esa experiencia y decidí compartirla con aquellos a los que el destino no les habia deparado la oportunidad de visitar esa ciudad. Pero tambien con los que habían pasado por allí y no habían experimentado esa fruición contemplativa, como vaca sin cencerro, acaso porque la naturaleza les había negado esa sensibilidad exquisita con la que a mi me había dotado tan generosamente.



Llevado por este altruista impulso, me agencié un cuaderno y un rotulador Edding y empecé a esbozar dibujos como un poseso, en el afán de reflejar cuanto encontraba en mi camino y de plasmar mis impresiones de una manera mas o menos perdurable. Así nació el primer ejemplar de los cuadernos de viaje que componen esta colección. A partir de entonces -a la manera de los viajeros clásicos como Delacroix o Víctor Hugo- siempre que me dispongo a emprender un nuevo viaje, reservo en mi maleta un sitio para el cuaderno, entre los gayumbos y el neceser.



Debido a la desmesura de alguna de las opiniones vertidas en estas crónicas, la cautela aconsejaba ocultar mi identidad. Para evitar ser objeto de persecución política, decidí ampararme en el anonimato, inventando un alter ego al que llamé el aventurero. Aun así, mis detractores opinan que tal grandilocuencia no era sino una excusa que para poder hablar de mi mismo en tercera persona, como Julio Cesar o el Papa.



Nadie espere encontrar en estas páginas una guía de viaje, ni un exhaustivo glosario de monumentos. Ni una descripción fiel de los lugares visitados, ni una reflexión sensata sobre los usos y costumbres. Tan solo un inconexo puñado de dibujos, acompañados por el relato de anécdotas carentes de interés y algunos datos totalmente prescindibles e inexactos. Esa es otra: Ni siquiera puedo garantizar la fiabilidad de los textos. A menudo son cosas que he oído o leído aquí y allá, cuando no son directamente inventadas, fruto de una trasnochada imaginación, como muy bien han señalado algunos de mis detractores.



En la última secuencia de la película de Jonh Ford “El hombre que mató a Liberty Balance”, James Stewart le reprocha a un periodista la falta de rigor en algunas informaciones publicadas. El periodista se defiende: “Mira, James Stewart, en el oeste cuando la leyenda mola mas que la realidad imprimimos la leyenda”.



Con similar menosprecio a la verdad, yo, que solo pretendo evidenciar la paradoja del alma humana, escribo desde una ignorancia que haría avergonzarse, no ya a cualquier historiador aficionado, sino a cualquier persona de bien.



Vayan pues mis excusas para todos aquellos a quienes no correspondo con la veracidad que se merecen. En cualquier caso, espero que quienes recalen por estas páginas encuentren aquí motivo de solaz y esparcimiento, ya que otra cosa no pretendo.



Ahora, merced al avance de las nuevas tecnologías y para estupor de mis dichosos detractores, estos cuadernos pueden ser consultados en la red y quedan al alcance tanto de los curiosos como de los estudiosos de esta basta y vasta obra.

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