miércoles, 27 de julio de 2016

obelisco


...que la flota turca se componía de ciento cuarenta velas,
y desembarcó dicha escuadra veinte y cuatro cañones pesados,
con los cuales siete días seguidos, noche y día,
bombardearon y derribaron las murallas y los baluartes.
Acta de Constantinoble


 

 
En julio de 1558 Ciutadela fue saqueada por los pitaras turcos. Una flota de 15.000 hombres comandados por Mustafá arribó al puerto y emprendió el asalto a la ciudad, que resistió con bravura durante siete días. Finalmente sucumbió ante la arrolladora fuerza otomana que se desquitó con saqueos, matanzas y violaciones, además de 3.500 cautivos que solo pudieron ser  rescatados ocho años más tarde, previo pago de jugosos rescates.

En recuerdo de aquel Año de la Desgracia y la tenaz resistencia del pueblo de Ciudatela, se erigió este obelisco en la plaza des Born, frente al ayuntamiento, y cada 9 de julio se da lectura Acta de Constantinoble, crónica de del asedio redactada por el notario Pere Quintana mientras permanecía cautivo en las mazmorras turcas.

 

martes, 26 de julio de 2016

Menorca

 
 

Me he desplazado unos días en Menorca para explorar en profundidad la isla mas mediana de las Baleares.
Los primeros días me alojé en Ciutadella. En la Avenida del Conquistador, lógicamente. Aunque allí le decimos el Conqueridor. Esta avenida sigue el trazado de antigua muralla y se situa muy cerca de la Plaza Es Born, de la Fideuera, del mercat de peix y, en realidad,  de cualquier otro sitio, porque Ciutdadella es una ciudad bien pequeñita.

jueves, 14 de julio de 2016

Torre de la mona



En via dei Portoghesi, muy cerca de la  Piazza Navona, se encuentra esta torre, llamada  de la Mona (“della Scimmia”) en recuerdo a un acontecimiento ocurrido hace más de cuatrocientos años. Parece ser que los nobles que habitaban esta torre tenían un simio como animal doméstico. Un dia la mona se cansó de que le rieran todas sus monerías y cogió al bebe de la familia y se encaramó a lo alto de la torre, amagando con arrojar la criatura al vacio.
 

 Horrorizado con la perspectiva el pater familias imploró la intercesión de la Virgen, e hizo un voto de que mantendría para siempre encendida una candela si la niña era devuelta sana y salva por el chimpancé. La virgen hizo sus gestiones celesatiales y el bebe volvió a los brazos de su padres. No sé como celebrarían la ocurrencia de la mona pero no creo que le dieran unos platanos de premio.
 

Durante los siglos posteriores la Torre, ha cambiado de propietario, pero, en la cima, en el lugar donde la mona depositó el bebé, sigue la lámpara encendida iluminando la imagen de  la Madonna.
 

miércoles, 13 de julio de 2016

Mucio scevola


 
En sus orígenes Roma fue gobernada por siete reyes, hasta el 509 AC, siendo el último de estos Tarquino el Soberbio. Como de su sobrenombre se desprende, este rey era más bien borde por lo que no era muy apreciado pos sus súbditos, que le organizaron sucesivas algaradas. En una de estas fue expulsado de la ciudad, y para retomarla acudió en su ayuda Lars Porsena, rey de Clusium, que mandó a sus tropas a sitiar Roma, seguramente esperando sacar tajada con un buen expolio.
Cayo Mucio, un ciudadano romano con mucho aplomo, decidió que había que  asesinar a  Porsena. Así que se disfrazó de etrusco, cruzó el Tiber a nado y se coló una noche en el campamento de Porsena. Como no  conocía al rey se abalanzó  sobre el que le pareció más lujosamente vestido y lo degolló. Lamentablemente, el finado no era Porsena, sino un secretario suyo.
Por supuesto, Mucio fue detenido y arrastrado ante Porsena. Viendo lo mal que pintaban las cosas, decidió echarse un largo: “Soy un ciudadano de Roma”, dijo, “los hombres me llaman Cayo Mucio. Como enemigo quería matar a un enemigo y tengo suficiente valor como para enfrentar la muerte con tal de lograrlo.

El rey comenzó a preocuparse y reaccionó con furia: “Si no confiesas quiénes son tus cómplices y cómo piensan asesinarme, te quemo vivo de inmediato”. Llegado a este punto Mucio optó por el doble o nada. Sin pestañear metió su mano en el fuego y dejó que se achicharrara, simulando no sentir ningún dolor. Según nos cuenta Tito Livio, Porsena, no pudo soportar el olor a barbacoa, lo hizo retirar del fuego y, en premio a su valor, ordenó que lo mandaran de vuelta a casa. Ahí Mucio, volvió a echarse un farol: “Ya que honras al valor, en reciprocidad te confesaré lo que no quise decirte antes (y siguió ensartando embustes): Trescientos de nosotros, entre los jóvenes romanos, han jurado que te atacarán como yo lo hice. El primero he sido yo; los otros vendrán a su turno hasta que la fortuna nos dé una oportunidad favorable”.
Porsena lo creyó, y se acojonó ante tanta bravura y tantos posibles atentados y finalmente retiró sus tropas. Cayo Mucio regresó a Roma con la mano echa un tizón. Alli  lo recibieron con honores y le otorgaron el obvio sobrenombre de Escévola (zurdo, en latín) que heredaron todos sus descendientes.

miércoles, 6 de julio de 2016

Basilica de Majencio



He aquí los restos del edificio más grande del foro romano. Tiene un tamaño tremeno y, aunque actualmente solo se conservan las tres cúpulas centrales, en su tiempo fue una cosbtrucción fastuosa dedicada a la administración de justicia.


Se lo conoce como basílica de Majencio, que fue el emperador que comenzó esta obra, pero también se la conoce como basílica de Constantino, que fue el emperador que la concluyó. No había un proyecto en común ni una continuidad. Ambos emperadores se enfrentaron hasta la muerte del primero en la llamada batalla del puente Milvio.

Era el año 312 y Constantino regresaba a la ciudad con sus tropas desde la Galia. Majencio le salió al paso. La confrontación era inevitable. La noche anterior a la batalla, el Dios de los cristianos se le aprecio en sueños a Constantino y le sugirió que llevara una cruz como emblema (“in Hoc signus victus eris”) Así lo hizo, y al día siguiente en el fragor de la batalla el puente Milvio se hundió bajo los pies de Majencio que murió ahogado en el Tiber.
La batalla del Puente milvio ha pasado a la Historia como un hito decisivo, que marca el final del culto pagano y el auge del cristianismo, ya que poco después Constantino promulgó el edicto de Milán, declarando el cristianismo como religión oficial del imperio. Y así hasta ahora.

Este episodio ha sido plasmado en el arte en numerosas ocasiones por pintores de brocha gorda como Raffael Sanzio o Piero della Francesca.



martes, 5 de julio de 2016

Casa de Dante

 A mitad del camino de la vida,
 en una selva oscura me encontraba,
 porque  había extraviado el camino recto
 
Dante Alighieri
 


Me llamó la antención el pallazzo Anguillara, este edificio que se encuentra junto al Tíber, frente al Puente Garibaldi. Es la unica estructura fortificada de las que vigilaban los puentes tiberinos que ha llegado hasta nuestros dias.

Su estructura más antigua, el pórtico con columnas y capiteles en forma de hojas, data del siglo XIII. El conde Everso II reconstruyó la torre y el palacio en 1455, creando a su vez, la parte de la fábrica en la Via della Lungaretta, colocando el escudo de armas con las dos águilas cruzadas. En 1542 el complejo fue severamente dañado por un terremoto, y queda en ruinas, convirtiéndose en establo y bodega. A finales del siglo XIX, la propiedad pasa a los Forti, una familia de la burguesia del Trastevere que instalaron una fábrica de esmalte y vidrios de colores. En 1887 el edificio fue expropiado por la ciudad de Roma, que en 1902 encargó de su restauración al arquitecto Fallani. Resultó una renovación un poco artificiosa, especialmente en las almenas de la torre.

Desde 1921 el complejo sirve de sede a la "Casa de Dante", un promotor de los estudios de Dante, aunque es poco probable que el divino poeta pusiera alguna vez el pie en ella. De hecho, para un dia que a Dante se le ocurrió acudir a Roma, en calidad de embajador de Florencia,  fue arrestado por el  papa Bonifacio VIII que, confabulado con los güelfos negros,  pretendía  invadir la ciudad toscana e integrarla a los Estados Pontificios.  Asi que el autor de la Divina Comedia no debía sentir  mucho aprecio hacia Roma.

lunes, 4 de julio de 2016

Vespasiano


 


La construcción del Coliseo fue iniciada por Vespasiano, aunque lo concluyó su hijo Tito.
De origen humilde, Vespasiano fue un buen administrador y un emperador austero,  a diferencia de sus antecesores. Reformó la administración de justicia, concedió la ciudadanía romana a muchas provincias del imperio,  puso más empeño en mantener la pax romana que en ampliar sus fronteras y protegió de un modo especial a las artes.
Lo único que se le censuraba era que, a pesar de sus hábitos modestos, estaba ávido de dinero. Restableció los impuestos que habían sido abolidos en tiempos de Galba, creo otros nuevos, duplicó el tributo que debían entregar las provincias.
En este insaciable afán recaudatorio, instauró una costumbre que se ha extendido tristemente a nuestros días: Creó una tasa por la utilización de los urinarios públicos. Cuando su hijo Tito le reprochó este desatino tributario, Vespasiano le puso una moneda delante de sus  narices  y le espetó “pecunia non olet” (el dinero no huele)

viernes, 1 de julio de 2016

Holocausto



Durante la Segunda Guerra Mundial el resurgir del barrio judío se quebraría de nuevo: 2091 judíos romanos fueron deportados a los campos de concentración, de los que solo regresaron unas pocas decenas.
En este portal de la Via Arenula, una placa recuerda que el dia 16 de octubre de 1943,  Angelo Piperno, Giorgina Guglielma, Amelia Piperno, Mose Marco Sonnino, Margherita Sonnino, Angelo Romanelli y Laura Romanelli fueron detenidos y enviados a Aushwitz. Una semana mas tarde todos  estaban muertos.


jueves, 30 de junio de 2016

Gueto romano

 


En 1555, el Papa Paulo IV emitió una  ominosa bula: toda la comunidad judía, que hasta entonces residía en el actual Trastévere, debía trasladarse al otro lado del río para vivir recluida entre las murallas del recién creado gueto de Roma. Comenzaba, así, el aislamiento de los judíos en la ciudad. Entre las murallas, a lo largo de los siglos, la comunidad hebrea creció tanto que los pisos comenzaron a apiñarse unos encima de otros en un entorno falto de las medidas de salubridad más básicas.
Hasta que en 1870 la unificación de Italia puso fin a la soberanía de los papas, y el aspecto de Roma, que asumió el papel de capital del Reino de Italia, comenzó a cambiar. Muchos edificios del barrio judío se derruyeron para dar paso a nuevas construcciones, y el gueto dejó poco a poco de ser un barrio aislado.

miércoles, 29 de junio de 2016

Goethe

Y es que el romano, al que las historias de hechos de sangre le rondan siempre la cabeza, aprovecha cualquier ocasión para jugar con la idea de matar a alguien.
 
 J. W. Goethe
 
 


De 1786 a 1788, el poeta alemán Johann Wolfgang Goethe (1749-1832) vivió con su amigo pintor Tischbein en Roma, en Via del Corso 18. En aquella época el autor de Fausto frecuentó mucho la osteria Angelino a Tormargana, en la plaza Margana, pues sentía gran atracción por una de sus lozanas camareras. Una placa de mármol recuerda la inclinación de Goethe por este restaurante, que pervive en nuestros días con el nombre de Taberna degli amicci, y sirve unas exquisitas carchiofi a la giudia, y un no menos sabroso polpete di melanzana

miércoles, 22 de junio de 2016

Isola Tiberina




Según la leyenda, tras la caída del rey Tarquino el Soberbio, el pueblo romano arrojó el cuerpo de éste al Tíber. Como querían borrar todo vestigio del odiado rey,  habrían recogido los granos de trigo reunidos por el  y lo habrían arrojado todo sobre el cadáver, creando un sedimento sobre el que se formó la isla tiberina.

Debido a sus oscuros orígenes, la isla estaba considerada como un lugar de malos augurios. Los romanos evitaban ir a la isla  y los peores criminales eran condenados a pasar allí el resto de sus vidas. Esta mala fama se mantuvo  hasta que se construyó unTemplo dedicado a Esculapio, dios romano de la medicina. Actualmente casi toda la superficie de la isla está ocupada por un  importante hospital religioso, perpetuando la  antigua vocación sanitaria de Esculapio.

El  puente que une la isla al barrio judio es  el más antiguo de Roma y está perfectamente conservado. Fue construido en el 62 a.J.C. por el arquitecto Lucio Fabricio, un curator de obras públicas y miembro de la Gens Fabricia, por lo que se le conoce como el Ponte Fabrizio.

Y pasando a necesidades mas mundanas, si el hambre aprieta  uno pude pararse a cenar en Sora Lella, justo en la esquina del puente, un restaurante inaugurado en 1943 por la actriz Elena Fabrizi, y actualmente regentada por su hijo. La sora Lella, como todos la conocían cariñosamente, trabajó en películas míticas como Rufufu y compartió set con todos los grandes: Sordi, Mastroinani, Cardinale, Gassman… Era también hermana de otro gran actor Aldo Fabrizi, el inolvidable cura de Roma Citta aperta.

martes, 21 de junio de 2016

Torre argentina


¡César, jamás reparé en presagios, pero ahora me asustan! Cuenta uno ahí dentro que, aparte las cosas que hemos visto y oído, los guardias han presenciado prodigios horrendos. ¡Una leona ha parido en medio de la calle, y las tumbas se han entreabierto y vomitado a sus difuntos! ¡Guerreros feroces combatían encolerizados entre las nubes en filas y escuadrones y en exacta formación militar, haciendo lloviznar sangre sobre el Capitolio! ¡El fragor de la lucha atronaba los aires, y se oía el relinchar dé los caballos, y el estertor de los moribundos, y los gritos y alaridos que daban en las calles los espectros! ¡Oh César! ¡Estas cosas son inusitadas y me infunden pavor!

Julio Cesar, Acto II (Shakespeare)

 
 
El Área Sacra de Torre Argentina fue descubierta entre 1926 y 1930 durante los trabajos de construcción de un edificio. En la actualidad da cobijo a un albergue para gatos donde cientos de mininos retozan a sus anchas entre las ruinas de los templos.

Los restos arqueológicos de Torre argentina, alejada del foro y de otros conjuntos monumentales, no llaman demasiado la atención en una ciudad como Roma plagada de vestigios. Sin embargo esta plaza alberga los templos más antiguos que se conservan en Roma El Área Sacra estaba ocupada por cuatro templos construidos en el siglo III a.C., y por el teatro y la curia de Pompeyo.

La mayoría de los romanos ignoran el infausto papel que la Historia otorgó a este rincón. Según los últimos estudios, fue exactamente en este lugar donde fue asesinado Julio César.  Los negros presagios, que conminaban a Cesar a cuidarse de los idus de marzo, se materializaron en la curia de Pompeyo, entre las piedras mudas de la actual Torre Argentina.

amica veritas, sed magis amicus plauto

Hace ya algunos años, paseaba yo por la calle Tarnok de Budapest, con la mirada atenta del viajero, cuando me sobrevino un estremecimiento que en un principio confundí con un retortijón intestinal. Sin embargo, cuando profundicé un poco más en el autodiagnóstico, entendí que en realidad lo que me sobrecogía era la contemplación de tanta belleza, una especia de mal de Sthendal en versión austrohúngara.



En aquel momento pensé que sería muy egoísta reservarme esa experiencia y decidí compartirla con aquellos a los que el destino no les habia deparado la oportunidad de visitar esa ciudad. Pero tambien con los que habían pasado por allí y no habían experimentado esa fruición contemplativa, como vaca sin cencerro, acaso porque la naturaleza les había negado esa sensibilidad exquisita con la que a mi me había dotado tan generosamente.



Llevado por este altruista impulso, me agencié un cuaderno y un rotulador Edding y empecé a esbozar dibujos como un poseso, en el afán de reflejar cuanto encontraba en mi camino y de plasmar mis impresiones de una manera mas o menos perdurable. Así nació el primer ejemplar de los cuadernos de viaje que componen esta colección. A partir de entonces -a la manera de los viajeros clásicos como Delacroix o Víctor Hugo- siempre que me dispongo a emprender un nuevo viaje, reservo en mi maleta un sitio para el cuaderno, entre los gayumbos y el neceser.



Debido a la desmesura de alguna de las opiniones vertidas en estas crónicas, la cautela aconsejaba ocultar mi identidad. Para evitar ser objeto de persecución política, decidí ampararme en el anonimato, inventando un alter ego al que llamé el aventurero. Aun así, mis detractores opinan que tal grandilocuencia no era sino una excusa que para poder hablar de mi mismo en tercera persona, como Julio Cesar o el Papa.



Nadie espere encontrar en estas páginas una guía de viaje, ni un exhaustivo glosario de monumentos. Ni una descripción fiel de los lugares visitados, ni una reflexión sensata sobre los usos y costumbres. Tan solo un inconexo puñado de dibujos, acompañados por el relato de anécdotas carentes de interés y algunos datos totalmente prescindibles e inexactos. Esa es otra: Ni siquiera puedo garantizar la fiabilidad de los textos. A menudo son cosas que he oído o leído aquí y allá, cuando no son directamente inventadas, fruto de una trasnochada imaginación, como muy bien han señalado algunos de mis detractores.



En la última secuencia de la película de Jonh Ford “El hombre que mató a Liberty Balance”, James Stewart le reprocha a un periodista la falta de rigor en algunas informaciones publicadas. El periodista se defiende: “Mira, James Stewart, en el oeste cuando la leyenda mola mas que la realidad imprimimos la leyenda”.



Con similar menosprecio a la verdad, yo, que solo pretendo evidenciar la paradoja del alma humana, escribo desde una ignorancia que haría avergonzarse, no ya a cualquier historiador aficionado, sino a cualquier persona de bien.



Vayan pues mis excusas para todos aquellos a quienes no correspondo con la veracidad que se merecen. En cualquier caso, espero que quienes recalen por estas páginas encuentren aquí motivo de solaz y esparcimiento, ya que otra cosa no pretendo.



Ahora, merced al avance de las nuevas tecnologías y para estupor de mis dichosos detractores, estos cuadernos pueden ser consultados en la red y quedan al alcance tanto de los curiosos como de los estudiosos de esta basta y vasta obra.

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