Los cuatro postes
Sin embargo, no parece un lugar del que sentirse especialmente orgulloso, ya que según la Historia, Santa Teresa debía estar tan hasta el moño de su ciudad, que decidió poner tierra de por medio con la escusa de fundar nuevos conventos.
El caso es que al llegar al emplazamiento donde actualmente se levanta este templete, conocido como los 4 postes, la Santa se quitó las sandalias y se las sacudió malediciendo "de Avila no quiero ni el polvo".