lunes, 8 de marzo de 2010

mujeres, kepa y señor japonés

Ahora sí, zorionak a todas las mujeres trabajadoras, y también a las no trabajadoras (si es que las hay) y también a Kepa Izaguirre, que es su cumpleaños.


Kepa, incansable viajero, ha sido varias veces mi anfitrión en Sevilla, en su casa del popular Callejón de las flores, en Triana, que podeis ver en la ilustración.


En esa misma casa vivió hasta 1999 Rejii Nagakawa, historiador y escritor natural de Hiroshima, traductor al japonés de James Joyce, Shakespeare, Emily Bronte y Graham Greene.

Durante la 2ª guerra Mundial, Nagakawa había recibido la orden de lanzar su avión contra las tropas enemigas, pero poco antes de convertirse en kamikaze, el Enola Gay lanzó la bomba atómica sobre Hiroshima, donde murió la mayor parte de su familia, y Japón se rindió.

Quizas con el orgullo herido del Ronin, Rejii se dedicó a viajar por Rusia, EEUU y Centroamerica, hasta que llegó a Triana. Encontró esta casa desde la que se escucha el murmullo del Guadalquivir y se quedó aquí hasta su muerte.


12 comentarios:

Montserrat dijo...

Gracias por tus dibujos y tus comentarios,me gustan, me parecen cercanos y entrañables.
Oye, eso de unobajitofuerte ¿de dónde sale?

juanjofdez dijo...

Mis queridos amigos y compañeros:
me he cambiado el nombre porque ya soy serio: he abierto blog.
Os invito a todos a visitarme y dejar vuestros comentarios, que me harán mucha ilusión:
http://jofz.blogspot.com/
(gus aneu)

cosmopolitana dijo...

hay un gus aneu y un gus aneu 2 o es el mismo? Eres el de Benny Goodman?

cosmopolitana dijo...

Cómo me gusta! Las ventanas, me asomo a todas. gracias gus aneu o jofz o juanjo...Voy a seguirte, fijo. Además el Aventurero ya me estaba aburriendo.

juanjofdez dijo...

Cosmopolitana: creo que sí soy el gus aneu y el 2, no podría asegurar que ocupe siempre el mismo cuerpo o que lo haga al mismo tiempo o en turnos alternos y mucho menos si se llevan bien, sí a lo de benny goodman (aunque hay gus aneu por ahí que le gustaría hacer bodas horteras como aquellas que me asignaste en un principio) Y prometo visitar tu ventana la próxima vez que me acerque por NY (si quieres)
Ah! y no seas cruel con Aventurero, que se esfuerza lo suyo.

cosmopolitana dijo...

Pues que deje de esforzarse!

EL AVENTURERO dijo...

lo de unobajito fuerte es una larga historia, pero te diré que no soy bajito, aunque sí fuerte

oye gus, no puedo entrar en tu blog
no se si hay que darse de alta en algun sitio o que

cosmopolitana, estate calladita un rato

Judax dijo...

Curiosa trayectoria la del nipón, de kamikaze a Triana, toda una experiencia.

Gus, glups perdón, juanjofdez (estos cambios de identidad me aturden), ¿tienes que hacer tu mismo la foto?, me da a mi que lo que quieres es merendar gratis antes de hacer la foto. Un plan legítimo por supuesto, tanto que igual lo versioneo. Yo si he podido entrar en tu blog.

Cosmopolitana, ¿que de malo te ha hecho el Aventurero?, no es de esos que va generando rencores. No sé, mucha confianza debe haber para que mande callarte con tanta autoridad

Muskilda dijo...

Zorionak Kepa, estes donde estes. Espero que nos veamos pronto por el botxo. Un besito.

juanjofdez dijo...

Eso judax depende,depende de la orientación de la ventana, también estoy interesado en desayunos si procede. Espo sí, la foto la hago yo, y me comprometo a regalar una copia.
A ver si puedes entrar aventurero, para que puedas venir a buscar capicuas.

EL AVENTURERO dijo...

ya he pasado por tu blog
cuando quieras ven a hacer una foto desde mi blacon, que tengo bonitas vistas de la ria

con cosmopolitana hay confianza de sobra para aburrirla y mandarla callar de vez en cuando

juanjofdez dijo...

Cuento los días para asomarme a tu blacon, gracias aventuro.

amica veritas, sed magis amicus plauto

Hace ya algunos años, paseaba yo por la calle Tarnok de Budapest, con la mirada atenta del viajero, cuando me sobrevino un estremecimiento que en un principio confundí con un retortijón intestinal. Sin embargo, cuando profundicé un poco más en el autodiagnóstico, entendí que en realidad lo que me sobrecogía era la contemplación de tanta belleza, una especia de mal de Sthendal en versión austrohúngara.



En aquel momento pensé que sería muy egoísta reservarme esa experiencia y decidí compartirla con aquellos a los que el destino no les habia deparado la oportunidad de visitar esa ciudad. Pero tambien con los que habían pasado por allí y no habían experimentado esa fruición contemplativa, como vaca sin cencerro, acaso porque la naturaleza les había negado esa sensibilidad exquisita con la que a mi me había dotado tan generosamente.



Llevado por este altruista impulso, me agencié un cuaderno y un rotulador Edding y empecé a esbozar dibujos como un poseso, en el afán de reflejar cuanto encontraba en mi camino y de plasmar mis impresiones de una manera mas o menos perdurable. Así nació el primer ejemplar de los cuadernos de viaje que componen esta colección. A partir de entonces -a la manera de los viajeros clásicos como Delacroix o Víctor Hugo- siempre que me dispongo a emprender un nuevo viaje, reservo en mi maleta un sitio para el cuaderno, entre los gayumbos y el neceser.



Debido a la desmesura de alguna de las opiniones vertidas en estas crónicas, la cautela aconsejaba ocultar mi identidad. Para evitar ser objeto de persecución política, decidí ampararme en el anonimato, inventando un alter ego al que llamé el aventurero. Aun así, mis detractores opinan que tal grandilocuencia no era sino una excusa que para poder hablar de mi mismo en tercera persona, como Julio Cesar o el Papa.



Nadie espere encontrar en estas páginas una guía de viaje, ni un exhaustivo glosario de monumentos. Ni una descripción fiel de los lugares visitados, ni una reflexión sensata sobre los usos y costumbres. Tan solo un inconexo puñado de dibujos, acompañados por el relato de anécdotas carentes de interés y algunos datos totalmente prescindibles e inexactos. Esa es otra: Ni siquiera puedo garantizar la fiabilidad de los textos. A menudo son cosas que he oído o leído aquí y allá, cuando no son directamente inventadas, fruto de una trasnochada imaginación, como muy bien han señalado algunos de mis detractores.



En la última secuencia de la película de Jonh Ford “El hombre que mató a Liberty Balance”, James Stewart le reprocha a un periodista la falta de rigor en algunas informaciones publicadas. El periodista se defiende: “Mira, James Stewart, en el oeste cuando la leyenda mola mas que la realidad imprimimos la leyenda”.



Con similar menosprecio a la verdad, yo, que solo pretendo evidenciar la paradoja del alma humana, escribo desde una ignorancia que haría avergonzarse, no ya a cualquier historiador aficionado, sino a cualquier persona de bien.



Vayan pues mis excusas para todos aquellos a quienes no correspondo con la veracidad que se merecen. En cualquier caso, espero que quienes recalen por estas páginas encuentren aquí motivo de solaz y esparcimiento, ya que otra cosa no pretendo.



Ahora, merced al avance de las nuevas tecnologías y para estupor de mis dichosos detractores, estos cuadernos pueden ser consultados en la red y quedan al alcance tanto de los curiosos como de los estudiosos de esta basta y vasta obra.

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