martes, 10 de enero de 2012

Centenario del Titanic


Se busca a personas que hayan nacido el 15 de abril del 2012, para invitarles a una cena de cumpleaños muy especial. Resulta que ese día se cumplen cien años desde el hundimiento del Titanic, y para conmemorarlo, la Fundación Titanic ha decidido organizar una cena con el mismo menú que se sirvió a los pasajeros de primera clase aquella fatídica noche. Los manjares se servirán en una vajilla replica exacta de la original del Titanic y una orquesta interpretará los mismos temas que sonaron en el comedor principal, mientras las aguas heladas deboraban aquella vanidosa mole flotante.

Hoy, ya no quedan supervivientes de aquella tragedia: La última, Millvina Dean, falleció en 2009 a la edad de 97 años. Asi que a la fundación no se les ha ocurrido otra cosa que invitar a todas las personas que cumplan cien años ese día a participar en la cena, que se celebrará en Barcelona, donde la fundación ha establecido la sede de los actos del centenario.

Supongo que no se presentará demasiada gente que justo ese día cumpla cien años, pero después de la comilona y la emoción del cumpleaños no creo que sobrevivan ni la mitad. La celebración promete causar tantos estragos como el propio hundimiento. Y es que las desgracias nunca vienen solas.


5 comentarios:

Judax dijo...

A mi lo del Titanic me recuerda mucho a la situación económica actual, no hay botes salvavidas para todos, solo para los viajeros de primera clase, a los de tercera se les encierra en lo más profundo del barco sin esperanza de salvación.

Judax dijo...

A mi lo del Titanic me recuerda mucho a la situación económica actual, no hay botes salvavidas para todos, solo para los viajeros de primera clase, a los de tercera se les encierra en lo más profundo del barco sin esperanza de salvación.

EL AVENTURERO dijo...

que sabio, judax, y por duplicado. Siempre mirando mas alla

Judax dijo...

Caprichos de blogger, solo lo he posteado una vez, pero parece que blogger me lo ha querido duplicar por alguna razón que se me escapa

Rocío dijo...

AloHa!
Desde que era pequeña, la historia del Titanic me ha fascinado, es una pasada. Como desde ese momento se revisó la normativa marítima y demás. ¡La de historias que han quedado sin contar y se fueron al fondo del mar! Y este año se estrena de nuevo la pelicula de Leo DiCaprio en 3D.
Rocío
http://elclosetderocio.blogspot.com

amica veritas, sed magis amicus plauto

Hace ya algunos años, paseaba yo por la calle Tarnok de Budapest, con la mirada atenta del viajero, cuando me sobrevino un estremecimiento que en un principio confundí con un retortijón intestinal. Sin embargo, cuando profundicé un poco más en el autodiagnóstico, entendí que en realidad lo que me sobrecogía era la contemplación de tanta belleza, una especia de mal de Sthendal en versión austrohúngara.



En aquel momento pensé que sería muy egoísta reservarme esa experiencia y decidí compartirla con aquellos a los que el destino no les habia deparado la oportunidad de visitar esa ciudad. Pero tambien con los que habían pasado por allí y no habían experimentado esa fruición contemplativa, como vaca sin cencerro, acaso porque la naturaleza les había negado esa sensibilidad exquisita con la que a mi me había dotado tan generosamente.



Llevado por este altruista impulso, me agencié un cuaderno y un rotulador Edding y empecé a esbozar dibujos como un poseso, en el afán de reflejar cuanto encontraba en mi camino y de plasmar mis impresiones de una manera mas o menos perdurable. Así nació el primer ejemplar de los cuadernos de viaje que componen esta colección. A partir de entonces -a la manera de los viajeros clásicos como Delacroix o Víctor Hugo- siempre que me dispongo a emprender un nuevo viaje, reservo en mi maleta un sitio para el cuaderno, entre los gayumbos y el neceser.



Debido a la desmesura de alguna de las opiniones vertidas en estas crónicas, la cautela aconsejaba ocultar mi identidad. Para evitar ser objeto de persecución política, decidí ampararme en el anonimato, inventando un alter ego al que llamé el aventurero. Aun así, mis detractores opinan que tal grandilocuencia no era sino una excusa que para poder hablar de mi mismo en tercera persona, como Julio Cesar o el Papa.



Nadie espere encontrar en estas páginas una guía de viaje, ni un exhaustivo glosario de monumentos. Ni una descripción fiel de los lugares visitados, ni una reflexión sensata sobre los usos y costumbres. Tan solo un inconexo puñado de dibujos, acompañados por el relato de anécdotas carentes de interés y algunos datos totalmente prescindibles e inexactos. Esa es otra: Ni siquiera puedo garantizar la fiabilidad de los textos. A menudo son cosas que he oído o leído aquí y allá, cuando no son directamente inventadas, fruto de una trasnochada imaginación, como muy bien han señalado algunos de mis detractores.



En la última secuencia de la película de Jonh Ford “El hombre que mató a Liberty Balance”, James Stewart le reprocha a un periodista la falta de rigor en algunas informaciones publicadas. El periodista se defiende: “Mira, James Stewart, en el oeste cuando la leyenda mola mas que la realidad imprimimos la leyenda”.



Con similar menosprecio a la verdad, yo, que solo pretendo evidenciar la paradoja del alma humana, escribo desde una ignorancia que haría avergonzarse, no ya a cualquier historiador aficionado, sino a cualquier persona de bien.



Vayan pues mis excusas para todos aquellos a quienes no correspondo con la veracidad que se merecen. En cualquier caso, espero que quienes recalen por estas páginas encuentren aquí motivo de solaz y esparcimiento, ya que otra cosa no pretendo.



Ahora, merced al avance de las nuevas tecnologías y para estupor de mis dichosos detractores, estos cuadernos pueden ser consultados en la red y quedan al alcance tanto de los curiosos como de los estudiosos de esta basta y vasta obra.

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