Despues de la boda me retiro unos dias meditar en la Costa Brava. Elijo la playa de Llafranc, en el municipio de Palafrugell, un idílico pueblo marinero de la emplazado sobre una bahía con una playa de fina arena. Llafranc tiene un paseo arbolado que bordea toda la cala hasta el pintoresco puerto. Y se come muy bien y se esta muy bien
Aprovechando un descuido del equipo de seguridad, un individuo se ocultó en el interior de la tarta, y cuando sonaba la marcha nupcial de Mendelssonh, salió del postre, y se puso a disparar a discrecion con un arma de gran calibre, provocando el pánico entre los invitados y un derramamiento atroz de crema pastelera.
A la salida de la ceremonia nos repartieron sombreros de paja, abanicos, gafas de sol, sombrillas chinas y alpargatas payesas, para relevar a las agujas de los Louboutin. Regalos que serían de gran utilidad a lo largo de la velada, y que a la vez conseguían que la gente discreta pareciera excentrica y que la gente excentrica pareciera extrafalaria.
La imagen de los invitados con sus mejores galas y sus impecables chaques coronados por esos sombreros campesinos, cruzando por el camino entre trigales, evocaba las peliculas de Jean Renoir y su "joie de vivre".
En la boda tuve ocasion de reencontrame con algunas de mis mejores amigas: Dafne, siempre elegante, con un vestido vaporoso de color rosa palo, Hiba, con su mirada magnética...
Una gente majisima. Que alegria me dio volver a verlas y cuanto las añoro ahora en la umbría oquedad de mi morada!
Esos dias de la boda nos alojamos en Can Muni, una especie de masia, perdida en el Ampurdan, rehabilitada como casa rural, en la zona de Camallera.
Había piscina, un cuadrilla de caballos (como se dirá eso? lleguada, jauria, piara...?) y buena compañía. Los novios hicieron plantar un campo entero de girasoles para deleira la vista con sus impactantes amarillos.
Esta semana pasada me fui a Girona, invitado a los esponsales de unos buenos amigos. Y con la excusa del bodorrio ampordanés aproveché para recorrer un poco la Costa Brava.
¿Que decir de los novios? Que estaban muy guapos y que les deseo una vida plena de momentos intensos y carretillas de alegria y trailers de felicidad.
Desde sus oigenes la Eibar estuvo ligado a la industria
armera: se conserva un documento del año 1482 que recoge un encargo de 15.000
arcabuces. Las ferrerías del valle forjaron armas como para exterminar a toda
la población nativa de las colonias.
Tras el auge en la producción, auspiciado por la
Primera Guerra mundial, vino una gran crisis en el sector, al quedarse con un
gran stock sin salida comercial, cerrarse el mercado estadounidense y
complicarse el europeo. La salida de la crisis armera se realiza mediante la
diversificación del producto. Esa es la época en que muchas empresas cambian la
fabricación de pistolas por la de bicicletas o máquinas de coser.
En cualquier caso, los trabajadores de aquellas fabricas pasaban
mucha sed por el calor de los hornos, asi que se asento el oficio del botijero,
que llevaban agua para beber a los
trabajadores de los talleres en todos los rincones de la ciudad. A veces, a
cambio de un pequeño y discreto suplemento, el agua del botijo era sustituido por
revitalizante tintorro.
En honor de ese tradicional oficio eibarres se instaló una figura de
bronce que representa al aguador junto a la fuente de Urkizu, una de las más
antiguas de la ciudad. De ahí, que a si tratas a alguna eibarresa con distanciamiento
y desapego, ella quizas te reproche que eres
“mas frío que el botijero de la fuente de Urkizu”
Algunos de los compañeros dibujalaris que vinieron a Eibar, de sobremesa. no se muy bien porque pero en estos encuantros la mayor represenatacion siempre procede de Bergara. Se ve que hay alli mucha afición al dibujo.
El otro dia fui a Eibar a dibujar con los amigos de EUSKAL HERRIA'S SKETCHCRAWL.
Aunque llegué tarde, el dia cundió y me dio tiempo a hacer varios dibujos, y me quedé con ganas de mas, porque Eibar es un pueblo con una orografia escalofriante, encajonado en el valle del Deba, con los montes que se elevan amenazantes sobre los edificios, visualmente aplastados contra la ladera. Tiene, por otra parte,ejemplos de arquitectura industrial racionalista muy fotogenicos.
Ademas de ser el pueblo natal de Zuloaga, uno de mis pintores favoritos, Eibar es una localidad con mucho caracter. Fue en esta plaza, al lado de este quiosko que parece sacado de la rue del Percebe, donde por primera vez ondeó la bandera republicana el 13 de abril de 1931. El ayuntamiento eibarrés proclamó unilateralmente la República un dia antes de que España diera ese paso, al expulsar a Alfonso XIII, "no por rey sino por ladrón" en palabras de Valle-Inclan. Tome nota su biznieto.

El escritor eibarrés Toribio Echeverria redacta, en su libro
Viaje por el país de los recuerdos la proclamación de la Segunda
República en Eibar de esta forma:
“y antes de las seis
de la mañana habíase congregado el pueblo en la plaza que se iba a llamar de la
República, y los concejales electos del domingo, por su parte, habiéndose
presentado en la Casa Consistorial con la intención de hacer valer su
investidura desde aquel instante, se constituyeron en sesión solemne, acordando
por unanimidad proclamar la República. Acto seguido fue izada la bandera
tricolor en el balcón central del ayuntamiento, y Juan de los Toyos dio cuenta
desde él al pueblo congregado, que a partir de aquella hora los españoles
estábamos viviendo en República.”
Hola, amigos y amigas.
Antes de nada debo pediros disculpas, por este silencio que os he infligido, provocando a numerosos seguidores de este blog, una angustiosa sensación de abandono y desamparo.
Podría alegar en mi descargo problemas tecnicos, que los hubo, un escaner sicopata y un ordenador indolente y obsolescente. Pero lo cierto es que me vence el cansancio y la molicie.
Bueno, pues a ver si voy volviendo poco a poco.
Aqui os dejo el cartel que he diseñado para un campeonato que organiza mi club de ajedrez. Ademas de solazaros en la imagen dadaista y viejuna, el que tenga afición tambien puede apuntarse a jugar unas partIdillas de ajedrez, que es una digna via de escape de esta realidad vertiginosa, plagada de partidos de futbol, sucesiones dinasticas y demas sucesos inexplicables.
Uno de los lugares mas impresionantes de Estella es la iglesia de San Pedro
de la Rua contruida al pie del antiguo castillo. Sus almenas furon testigas del
luctuoso fin de Teobaldico, el niño heredero de la corona de navarra,
llamado a convertirse en Teobaldo III.
Corria el año 1274, cuando el infante Teobaldo, único hijo varón de
Enrique I el Gordo, se deslizó de los brazos de su cuidador, asomado a la
galería del castillo, muriendo despeñado en el acto, el pobre Teobaldico en su
mas tierna infancia. Su cuidador se arrojó detrás entre desolado por su torpeza
y acojonado por las previsibles consecuencias. Este suceso cambiaria el rumbo
de la histori, ya que con su fallecimiento dese extinguió la sucesión masculina
de la dinastía de Champaña, dando paso a la unión de las coronas de Navarra y
Francia.
García
de Eugui, obispo de Bayona y confesor de Carlos III el Noble, lo relata así en
su Chronica: «En vida deste rey don Enrich, don Tibalt su fijo era
chico e su ayo teníalo en braços en la peynna del castillo mayor d'Estella e
adelantólo en la peynna por tomar un esquirol e cayó el moçuelo de la peynna a
juso, et el ayo lexóse caer faga del; et assi murieron los dos»

Se entra a estella por la Rua, y casi lo primero que se encuentra es el
albergue de peregrinos. Esta calle está asentada sobre la judería medieval, ya
que aqui se localizaban las curtidurías y diferentes negocios de los hebreos, comunidad
que llegó a ser muy importante en Estella, en aquellos tiempos en que había una
fructífera convivencia de distintas culturas. Hubo por aquí incluso un sinagoga
mas tarde trasformada en la iglesia de Todos los Santos.
También es la Rua se encuentra el palacio renacentista de los
Echávarri, del siglo XVII, que hoy alberga el Museo de la Historia del
Carlismo, y la Casa de Cultura Fray Diego de Estella, palacio plateresco
del siglo XVI construido por la familia de este ilustre franciscano, acaso
converso, una especie de autor de best sellers medieval, ya que sus tratados sobre
ascética y mística fueron traducidos a
numerosos idiomas.
La rua desemboca en la plaza de San Martín, cuyo centro ocupa la
fuente de los Chorros, del siglo XVI, una de las pocas renacentistas que se
conservan en Navarra, Alli se levantan el antiguo ayuntamiento
(actualmente ocupado por los Juzgados de Estella y ubicado en el solar donde
anteriormente estuvo la iglesia de San Martín), con una bella fachada barroca
del, y a su lado, un singular edificio que muestra un bello conjunto de puerta
y ventana de arco apuntado, procedentes de un antiguo convento y reutilizados
en el siglo XX.
En otra esquina de la plaza, el palacio de los Reyes de Navarra, actual
museo de Ramiro de Maeztu, única construcción románica civil que se conserva en
Euskal Herria, del último tercio del siglo XII. El mas celebre de sus capiteles
representa la lucha de Roldán, paladín de Carlomagno,,y Ferragut, gigante morisco descendiente de la
estirpe de Goliat. El capitel recoge el momento en el que el
héroe carolingio vence al coloso musulmán al atacarle en su único punto débil,
el ombligo.
Otro capitel recoge dos edificantes escenas sin conexión entre sí. En la parte izquierda,
se representa la Fabula del burro tañendo el arpa, que escucha embelesado un león sentado sobre sus
cuartos traseros. En la derecha, aparecen dos avaros caminando hacia su castigo cogidos por un cepo. De sus cuellos
cuelgan bolsas del dinero. A su lado, unos condenados son cocinados en una caldera vigilada por cuatro
diablos gourmets.
amica veritas, sed magis amicus plauto
Hace ya algunos años, paseaba yo por la calle Tarnok de Budapest, con la mirada atenta del viajero, cuando me sobrevino un estremecimiento que en un principio confundí con un retortijón intestinal. Sin embargo, cuando profundicé un poco más en el autodiagnóstico, entendí que en realidad lo que me sobrecogía era la contemplación de tanta belleza, una especia de mal de Sthendal en versión austrohúngara.
En aquel momento pensé que sería muy egoísta reservarme esa experiencia y decidí compartirla con aquellos a los que el destino no les habia deparado la oportunidad de visitar esa ciudad. Pero tambien con los que habían pasado por allí y no habían experimentado esa fruición contemplativa, como vaca sin cencerro, acaso porque la naturaleza les había negado esa sensibilidad exquisita con la que a mi me había dotado tan generosamente.
Llevado por este altruista impulso, me agencié un cuaderno y un rotulador Edding y empecé a esbozar dibujos como un poseso, en el afán de reflejar cuanto encontraba en mi camino y de plasmar mis impresiones de una manera mas o menos perdurable. Así nació el primer ejemplar de los cuadernos de viaje que componen esta colección. A partir de entonces -a la manera de los viajeros clásicos como Delacroix o Víctor Hugo- siempre que me dispongo a emprender un nuevo viaje, reservo en mi maleta un sitio para el cuaderno, entre los gayumbos y el neceser.
Debido a la desmesura de alguna de las opiniones vertidas en estas crónicas, la cautela aconsejaba ocultar mi identidad. Para evitar ser objeto de persecución política, decidí ampararme en el anonimato, inventando un alter ego al que llamé el aventurero. Aun así, mis detractores opinan que tal grandilocuencia no era sino una excusa que para poder hablar de mi mismo en tercera persona, como Julio Cesar o el Papa.
Nadie espere encontrar en estas páginas una guía de viaje, ni un exhaustivo glosario de monumentos. Ni una descripción fiel de los lugares visitados, ni una reflexión sensata sobre los usos y costumbres. Tan solo un inconexo puñado de dibujos, acompañados por el relato de anécdotas carentes de interés y algunos datos totalmente prescindibles e inexactos. Esa es otra: Ni siquiera puedo garantizar la fiabilidad de los textos. A menudo son cosas que he oído o leído aquí y allá, cuando no son directamente inventadas, fruto de una trasnochada imaginación, como muy bien han señalado algunos de mis detractores.
En la última secuencia de la película de Jonh Ford “El hombre que mató a Liberty Balance”, James Stewart le reprocha a un periodista la falta de rigor en algunas informaciones publicadas. El periodista se defiende: “Mira, James Stewart, en el oeste cuando la leyenda mola mas que la realidad imprimimos la leyenda”.
Con similar menosprecio a la verdad, yo, que solo pretendo evidenciar la paradoja del alma humana, escribo desde una ignorancia que haría avergonzarse, no ya a cualquier historiador aficionado, sino a cualquier persona de bien.
Vayan pues mis excusas para todos aquellos a quienes no correspondo con la veracidad que se merecen. En cualquier caso, espero que quienes recalen por estas páginas encuentren aquí motivo de solaz y esparcimiento, ya que otra cosa no pretendo.
Ahora, merced al avance de las nuevas tecnologías y para estupor de mis dichosos detractores, estos cuadernos pueden ser consultados en la red y quedan al alcance tanto de los curiosos como de los estudiosos de esta basta y vasta obra.