jueves, 5 de junio de 2008

Pizza Margherita


Un dia de 1889, Raffaele Esposito, yerno de Enrico Brandi, que era considerado el mejor pizzaiolo de aquel tiempo, fue llamado al Palacio Real de Capodimonte. Alli el Rey de Nápoles le pidió que horneara pizzas para sus invitados, el Rey de Italia, Umberto I de Savoya, y su esposa, la Reina Margarita.

Raffaele Esposito inventó para la ocasión varios tipos diferentes de pizzas, entre ellas una de Pomodoro y Mozzarella. Quizas porque sus colores recordaban la bandera de Italia, esta pizza entusiasmó a la reina, que tampoco parece que tuviera unos gustos muy sofisticados, ya que se trata de una pizza bastante básica: tomate, queso y albahaca.

El caso es que desde entonces la pizza de Pomodoro e Mozzarella se llama pizza Margarita, en honor a la reina.

En la‘Antigua Pizzería Brandi', la tratoría que regentaba Raffaelle con su mujer, aun se conserva la carta de agradecimiento que le envió la reina.



11 comentarios:

Martine dijo...

Tengo unas ganas locas de dar a conocer tu blog en la Jaima, me das permiso... No será inmediato, pero me encantaría poder hacerlo, y sín permiso, está claro que no me atrevo...

Un besito

EL AVENTURERO dijo...

por supuesto, puedes llevarlo a la jaima o donde tu quieras, reina del desierto

Martine dijo...

¡¡¡Fantástico!!!!
Un millón de gracias de parte de esta modesta nómada, que acabas de coronar...

Un besito.

Freia dijo...

Hola aventurero:
Soy amiga de Selma y adicta a su blog. De su mano he aterrizado en tu bitácora y me ha gustado, ¡vaya que sí! Así que imagino que coincideremos más de una vez en algún lugar interesante de la blogosfera.
Soy de la quinta del Capitán Tan y los chiripitifláuticos y me ha encantado ver una foto colgando en tu blog.
Pero me gustan especialmente tus dibujos y el diseño de tu bitácora. Creo que tanto los textos como las imágenes tienen gancho.
Selma suele tener buen ojo para esto de los descubrimientos, así que, si no te molesta, te añado a mi lista de bitácoras que valen la pena.
Nos veremos...

Paco Piniella dijo...

Me parece muy singular tu blog, especialmente las acuarelas de viajes. Yo empiezo a ser pinitos con mi blog de viajes.
Enhorabuena,
Paco

Martine dijo...

Si de mí dependiera pondría un comentario en cada una de tus Entradas desde el principio, pero te crearía la obligación de contestarme.. Eso sí, cuenta desde ahora, con mi fidelidad más absoluta en cuanto a visitar y comentar cada una de tus nuevas Entradas...

Te repito aquí y añado que es para mí un honor conocerte y tenerte entre mis Blogs Amigos...

Tu "Casa" es una pequeña maravilla y estoy muy feliz de haberme topado con ella.

Un bisou "Aventurier".

Anónimo dijo...

clap, clep, clip, clop, clup.

m.eugènia creus-piqué dijo...

Hola,he llegado a tí de la mano de mi amiga "Selma la dulce " me encantan los dibujos que pones y continuaré visitándote, yo tambien soy una viajera incansable, publiqué en mi blog una pequeña parte de mis viajes y pronto empezaré con los otros que me faltan por publicar.

saludos.

Anónimo dijo...

a los botes, a los botes !!! joder con tamaña untuosidad, que la cuestion no es por el arte de guizar ni por la decimononicacuestion deltamañodelpiedelmamiferoqueno puedereir, sino la antiquisima pregunta de adan en su 1er. ramadan.

acaso las orondas amazonas de lesbos pagan pizzo?. a fe mia que -por su bravatas- las viñetasungenio ilustraran libros de cocina y las entradasvirgilio engarzaran en la feerica tradicion oral de las guerreras de 1 teta.

a q.c.: no intentes mojar orejas señalando certificados de nacimiento - daniel sandia:30.05/9:55-, que esta es una task force con afable palo de amasar, y aquel un petirrojo de la nove puaj.


plegarias al ave alicortada para que no cunda el xantipismo en tu gineceo.

Wendy Pan dijo...

Vaya, por tutatis! Que animado que está esto gracias a Selma, chica se más que bien venida a los viajes del amigo Aventurero.
Además le has animado el palabro hasta el mismisimo FILCAR el ininteligible XDDDD

BEsos bajitus

EL AVENTURERO dijo...

pues beinveniso los que llegan, selma, paco, maria eugenia y freia.
Y salufos a los habituales, wendy y filcar y a los que leen y callan

amica veritas, sed magis amicus plauto

Hace ya algunos años, paseaba yo por la calle Tarnok de Budapest, con la mirada atenta del viajero, cuando me sobrevino un estremecimiento que en un principio confundí con un retortijón intestinal. Sin embargo, cuando profundicé un poco más en el autodiagnóstico, entendí que en realidad lo que me sobrecogía era la contemplación de tanta belleza, una especia de mal de Sthendal en versión austrohúngara.



En aquel momento pensé que sería muy egoísta reservarme esa experiencia y decidí compartirla con aquellos a los que el destino no les habia deparado la oportunidad de visitar esa ciudad. Pero tambien con los que habían pasado por allí y no habían experimentado esa fruición contemplativa, como vaca sin cencerro, acaso porque la naturaleza les había negado esa sensibilidad exquisita con la que a mi me había dotado tan generosamente.



Llevado por este altruista impulso, me agencié un cuaderno y un rotulador Edding y empecé a esbozar dibujos como un poseso, en el afán de reflejar cuanto encontraba en mi camino y de plasmar mis impresiones de una manera mas o menos perdurable. Así nació el primer ejemplar de los cuadernos de viaje que componen esta colección. A partir de entonces -a la manera de los viajeros clásicos como Delacroix o Víctor Hugo- siempre que me dispongo a emprender un nuevo viaje, reservo en mi maleta un sitio para el cuaderno, entre los gayumbos y el neceser.



Debido a la desmesura de alguna de las opiniones vertidas en estas crónicas, la cautela aconsejaba ocultar mi identidad. Para evitar ser objeto de persecución política, decidí ampararme en el anonimato, inventando un alter ego al que llamé el aventurero. Aun así, mis detractores opinan que tal grandilocuencia no era sino una excusa que para poder hablar de mi mismo en tercera persona, como Julio Cesar o el Papa.



Nadie espere encontrar en estas páginas una guía de viaje, ni un exhaustivo glosario de monumentos. Ni una descripción fiel de los lugares visitados, ni una reflexión sensata sobre los usos y costumbres. Tan solo un inconexo puñado de dibujos, acompañados por el relato de anécdotas carentes de interés y algunos datos totalmente prescindibles e inexactos. Esa es otra: Ni siquiera puedo garantizar la fiabilidad de los textos. A menudo son cosas que he oído o leído aquí y allá, cuando no son directamente inventadas, fruto de una trasnochada imaginación, como muy bien han señalado algunos de mis detractores.



En la última secuencia de la película de Jonh Ford “El hombre que mató a Liberty Balance”, James Stewart le reprocha a un periodista la falta de rigor en algunas informaciones publicadas. El periodista se defiende: “Mira, James Stewart, en el oeste cuando la leyenda mola mas que la realidad imprimimos la leyenda”.



Con similar menosprecio a la verdad, yo, que solo pretendo evidenciar la paradoja del alma humana, escribo desde una ignorancia que haría avergonzarse, no ya a cualquier historiador aficionado, sino a cualquier persona de bien.



Vayan pues mis excusas para todos aquellos a quienes no correspondo con la veracidad que se merecen. En cualquier caso, espero que quienes recalen por estas páginas encuentren aquí motivo de solaz y esparcimiento, ya que otra cosa no pretendo.



Ahora, merced al avance de las nuevas tecnologías y para estupor de mis dichosos detractores, estos cuadernos pueden ser consultados en la red y quedan al alcance tanto de los curiosos como de los estudiosos de esta basta y vasta obra.

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